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viernes, 18 de enero de 2008

No hago otra cosa que pensar en ti, por alabarte y para que se sepa...

Memorias de un librero, de Héctor Yánover

Una señora elegante me pide el Martín Fierro. Como siempre, saco todas las ediciones que tengo. Si no compra ninguna, por lo menos saldrá diciendo que allí las tienen todas. Comienza a pasar las hojas de una de ellas, la deja, toma otra, la vuelve a dejar, toma otra. Intrigado pregunto:

–¿Usted busca alguna en especial?

–Sí –me dice- para hacer un regalo.

Le indico las encuadernadas. Las mira y las deja.

–Son todos versos –me dice en tono de reproche-. Yo busco la novela.

Me enojo.

–Señora, ¿usted es argentina?

–Sí.

–¿Qué edad tiene, señora?

–Cuarenta y uno. ¿Por qué?

–Porque ningún argentino mayor de edad tiene derecho a ignorar que el Martín Fierro está escrito en verso.

–Pero ¡yo que tengo que ver! Si el que lee es mi marido.

Los diarios y las revistas suelen estar llenos de preguntas como esta: ¿por qué escribe usted? Las respuestas suelen ser más o menos parecidas: porque si no, me muero; para vivir; para ganar fama y tener dinero; porque quiero; nos sé; no puedo dejar de hacerlo. Las respuestas a ¿Por qué lee usted? Nos darían un similar espectro, pero visto del otro lado del arco: para saber, para aprender, para matar el tiempo, para lucirme en las fiestas, porque quiero, no sé.

–La vida es triste. Yo para leer quiero ¿vio? Algo divertido, alegre, algo… ¿cómo le diré? De esos que levantan el ánimo, que dejan algo.

Por supuesto que en cuanto yo le recomiende alguna novelas de ¿esas, vio?, muy divertidas, me arrojará el inevitable:

–¿De qué se trata?

A esta pregunta he respondido de muy distintas maneras a lo largo de los años. Por ejemplo:

Cuando eran épocas de vacas flacas y me moría de ganas de vender un libro, contestaba:

–Trata de una morfinómana que conoce a un pederasta y en medio de los horrores de la guerra se salvan el uno al otro gracias al amor.

Esto es: contaba el argumento.

Independientemente de la época que se tratase, cuando no estaba comprensivo con mis clientes:

–Si yo le digo que se trata de un viejo que enloquece y se emperra en ser el héroe de los libros que ha leído, se disfraza de caballero, se pone una escupidera en la cabeza y sale montado en un matungo flaco por las calles, usted me va a contestar que no le interesan las novelas de viejos locos. Sin embargo, de eso trata el Quijote.

En épocas de vacas gordas:

–Me niego a contar el argumento de las novelas.

En momento en que me siento un didacta:

–Las novelas no valen por los temas que abordan, sino por la capacidad del autor para crear un mundo verdadero en el que nos incluye durante trescientas páginas y del que quizá no salgamos nunca del todo.


Yánover, Héctor. Memorias de un librero. Buenos Aires: Eds. De la Flor – Ed. Mairena. 1986.


sábado, 1 de diciembre de 2007

martes, 27 de noviembre de 2007

lunes, 26 de noviembre de 2007

Bandidos rurales

Uno de nuestros bandidos nació en Santa Fe en 1894, cerca de Cañada, era hijo de inmigrantes italianos, fue llamado Juan Bautista Bairoletto. Bailarín sagaz, desafiante y mujeriego.

Llega un día que todo hombre se revela contra la ley, un Winchester y dos armas bastaron para la ocasión, un cuchillo atrás y un caballo alazán. Raya al medio con pañuelo, tatuaje en la piel: quedó fuera de la ley.

Se enamoró de una mujer que pretendía un policía, lo golpeó, lo puso preso un tal Farach Elías quien de frente y como guapo le dijo “andate de Bastes que aquí tenemos leyes” (1919).

Antes de irse, fue al boliche a verlo a Elías con un 450 belga, revólver en mano le agujereó el cuello y lo dejo tirado ahí aún más fuera de la ley.

Por el mismo tiempo hubo otro bandolero, que por hurtos y vagancia 19 veces preso. Al penal de Resistencia lo extradita el Paraguay allí conoce a Zamacola y Rossi por 1926.

1897 en Monteros, Tucumán, el día 3 de marzo lo dan por bien nacido a Segundo David Peralta, alias Mate Cocido, otro fuera de la ley. Entre Campo Largo y Pampa del Infierno el pagador de Bunge y Born le da 6000 por no ser muerto. El gran asalto al tren del Chaco, en monte de Saenz Peña, Anderson y Clayton firma algodonera; 45.000 a Dreyfus le sacaron sin violencia, el gerente Ward de Quebrachales 13.000 le entrega sin titubear, secuestró a Negroni, Garbarini y Berzon resistió fuera de la ley.

Bairoletto cae en Colonia San Pedro de Atuel, el último balazo se lo pega él. El Ñato Vicente Gascón, gallego de 62, con su vida en Pico pagó aquella traición. En un cementerio de Alvear -en su tumba hay flores, velas y placas de metal-, el último romántico lo llora Telma, su mujer: murió fuera de la ley.

Quitilipi Machagay buscaba a Mate Cosido, 1936 y lo quieren vivo o muerto 2.000 de recompensa, se callan los hacheros. Logró romper el cerco de un tal Cáceres torturador de Gendarmería que tenía información. Herminia y Ramona dudan que lo hayan matado a éste fuera de la ley.

En Buenos Aires se conocen dos hermanos de misma sangre y dejan un pedazo del pasado allí sellado, y deciden golpear al que se roba el quebrachal. Por eso las dos bandas cerca de Cote Lai mataron a un tal Mieres, mayordomo de La Forestal. Se rompió el silencio en balas y en un robo que no pudo ser: son dos fuera de la ley.

Martina Chapanai, bandolera de San Juan, Juan Cuello, Juan Moreira, Gato Moro y Brunel, El Tigre de Quequén, Guayama el Manco Frías, Barrientos y Velázquez, Cardoso y Cubillas, Gaucho Gil, José Dolores, Gaucho Lega y Alarcón, bandidos populares de leyenda y corazón, queridos por anarcos, pobres y pupilas de burdel todos fuera de la ley.


Sin embargo falta, sin duda, uno de los gauchos más fieros y matrero de todos, un gaucho de corazón y cerebro, otro que huyó por la Pampa de la amenaza de los milicos.

Se trata de Martín Fierro. El prototipo del gaucho. Se presenta como cantor, hombre independiente, pacífico, valiente, conocedor del campo y sus actividades, y ante todo libre:

“Mi gloria es vivir tan libre

Como pájaro en el cielo

No hago nido en este suelo

Ande hay tanto que sufrir

Y nada me ha de seguir

Cuando yo remonto el vuelo”



Acompañado de su guitarra, canta las peripecias de su vida quien a causa de malos tratos y acoso por parte de las autoridades se ve obligado a dejar su tierra y familia obligadoa servir contra los indios en la frontera, donde comienzan sus penas. Aprovechando que en ocasiones los gauchos son víctimas de los ataques indios, logra huir y al volver no encuentra ni casa ni familia. Y es entonces que decide convertirse en gaucho matrero y que en dos riñas diferentes mata respectivamente a un moreno y a un gaucho, desgracias por las que comienza a ser perseguido por la justicia. Huye paradójicamente, ahora hacia las tolderías para poner fin a la tragedia en que vive.





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Letra de base:

Leon Gieco - Bandidos Rurales



Nacido en Santa Fe en 1894,
cerca de Cañada, de inmigrantes italianos
Juan Bautista lo llamaron, de apellido Bairoletto.
Bailarín sagaz, desafiante y mujeriego.
Winchester en el recado, dos armas cortas también,
un cuchillo atrás y un caballo alazán.
Raya al medio con pañuelo, tatuaje en la piel.
Quedó fuera de la ley, quedó fuera de la ley.

Se enamoró de la mujer que pretendía un policía
lo golpeó, lo puso preso un tal Farach Elías.
"Andate de Castex” le dijo, “aquí tenemos leyes”
Corría el año 1919.
Antes de irse, fue al boliche a verlo al fulano.
Con un 450 belga, revólver en mano
le agujereó el cuello y lo dejó tirado ahí.
Ahora sí fuera de la ley, ahora sí fuera de la ley

Bandidos rurales, difícil de atraparles.
Jinetes rebeldes por vientos salvajes.
Bandidos rurales, difícil de atraparles:
igual que alambrar estrellas en tierra de nadie.

Por el mismo tiempo hubo otro bandolero,
por hurtos y vagancia, 19 veces preso
al penal de Resistencia lo extradita el Paraguay.
Allí conoce a Zamacola y Rossi por el 26.

1897 en Monteros, Tucumán,
el día 3 de marzo lo dan por bien nacido
Segundo David Peralta, alias Mate Cocido,
también fuera de la ley, también fuera de la ley.

Entre Campo Largo y Pampa del Infierno
el pagador de Bunge y Born le da 6000 por no ser muerto.
Gran asalto al tren del Chaco, monte de Saenz Peña,
Anderson y Clayton firma algodonera,
45.000 a Dreyfus le sacaron sin violencia.
El gerente Ward de Quebrachales 13.000 le entrega
Secuestró a Negroni, Garbarini y Berzon.
Resistió fuera de la ley, resistió fuera de la ley.

Bandidos rurales, difícil de atraparles.
Jinetes rebeldes por vientos salvajes.
Bandidos rurales, difícil de atraparles:
igual que alambrar estrellas en tierra de nadie.

Bairoletto cae en Colonia San Pedro de Atuel,
el ultimo balazo se lo pega él
Vicente Gascón, gallego de 62,
con su vida en Pico pagó aquella traición
Sol, arena y soledad, cementerio de Alvear,
en su tumba hay flores, velas y placas de metal
El ultimo romántico lo llora Telma, su mujer,
muere fuera de la ley, muere fuera de la ley

No sabrán de mí, no entregaré mi cuerpo herido,
Quitilipi, Machagai, ¿donde está Mate Cocido?
Corría el 36 y lo quieren vivo o muerto
2.000 de recompensa, se callan los hacheros
Logró romper el cerco de Solveyra, un torturador
de Gendarmería que tenía información
Herminia y Ramona dudan que lo hayan matado
a este fuera de la ley, a este fuera de la ley

Bandidos rurales, difícil de atraparles.
Jinetes rebeldes por vientos salvajes.
Bandidos rurales, difícil de atraparles:
igual que alambrar estrellas en tierra de nadie.

En un lugar neutral, creo que por Buenos Aires,
se conocen dos hermanos de este barro, de esta sangre,
Dejan un pedazo del pasado aquí sellado
y deciden golpear al que se roba el quebrachal
Por eso las dos bandas cerquita de Cote Lai
mataron a un tal Mieres, mayordomo de La Forestal
Se rompió el silencio en balas, robo que no pudo ser
Dos fuera de la ley, los dos fuera de la ley

Martina Chapanay, bandolera de San Juan,
Juan Cuello, Juan Moreira, Gato Moro y Brunel,
El Tigre de Quequén, Guayama y Bazan Frías,
Barrientos y Velázquez, Calandria y Cubillas,
Gaucho Gil, José Dolores, Gaucho Lega y Alarcón,
bandidos populares de leyenda y corazón
Queridos por anarcos, pobres y pupilas de burdel
Todos fuera de la ley, todos fuera de la ley

Bandidos rurales, difícil de atraparles.
Jinetes rebeldes por vientos salvajes.
Bandidos rurales, difícil de atraparles:
igual que alambrar estrellas en tierra de nadie.

jueves, 22 de noviembre de 2007

¿Solo cuelga un cuadrito?


Dos palitos que hacían sonido cuando se los golpeaba.
La introducción a un chiste malo.
Onomatopeya de golpear la puerta en francés.
Pablito clavo un clavito, ¿Qué clavito clavo Pablito?
El de los oprimidos.
Pablito sigue martillando. Clava, clava el clavito. La pared se empieza a caer a pedazos de tanto clavar el clavito.
La pared grita. No quiere que la sigan golpeando. Cada ladrillo hecho
polvo. Llenaría miles de canchas de tenis.
Algunas para Pablito, otras para sus amigos clavadores de clavitos.

Toc, Toc
¿Quién es?
La justicia
¿Qué vienes a buscar?
Patriotas

Toc, Toc
¿Quién es?
Un patriota
¿Qué vienes a buscar?
Justicia
Vete! Olvida que existo, que me conociste, y no te sorprendas!

miércoles, 21 de noviembre de 2007

El hilito

En el marco del cierre del segundo trimestre del año, volvimos sobre nuestra cuestión central: la perdurabilidad y a la carga con nuestras preguntas: qué o quiénes perduran, de qué maneras, por qué causas, con qué consecuencias (dichas de manera muy general). Buscamos, recorriendo las tareas realizadas durante el trimestre, las que pudieran dar respuestas a algunas de estas preguntas. Lo que sigue es un caso.

Un día llegué al aula con dos textos para leer en voz alta. No anuncié el tema de la clase, el tema era construirlo entre todos a través de la lectura, como ocurre en la historia misma de la literatura, en la que nada existe sino a condición de ser leído (de primera o de quinta mano pero leído).


Uno era el capítulo original de El ingenioso hidalgo… en el que Don Quijote dirige su discurso relativo a las armas y las letras; el otro, la obra de Federico Jeanmaire (con Ángeles Durini, autor de la adaptación de la obra de Cervantes, con la que trabajamos) Papá. Esta es una obra autobiográfica muy intensa, impecable e implacable su belleza literaria, que entrama de la vida de Federico las relaciones con su padre militar y con su patria, en el contexto de la muerte del hombre y de la crisis nuestra del 2001. La oposición entre las armas y las letras que Don Quijote nos había presentado es claramente legible como motivo al interior de esta narración, de la que leí algunos fragmentos. Pero además, Jeanmaire se reiteraba como puente entre Don Miguel de Cervantes y nosotr@s, nuestro tiempo.

Varias asociaciones provocó esta lectura: se revisó el contexto histórico en el que Don Quijote enuncia su discurso, se observó la relación aparentemente paradójica entre el personaje y su autor; se recordaron otras obras en las que aparecía de otros modos la misma oposición: el historiador Mosca en El Eternauta y hasta el historietista mismo narrador de esa historia; se recordaron numerosos autores de literatura que han tenido su palabra como arma: Germán Oesterheld, Juan Gelman, Rodolfo Walsh, Miguel Hernández y la tensión más general de la literatura con el poder represor; se asoció este discurso, entonces, con otra escena que volvía a convertirse en motivo: la de la quema de libros y vino a la memoria Fahrenheit 451 de Ray Bradbury; se criticó el argumento de políticos contemporáneos abanderados de la libertad y la paz que no tienen otras armas que las de la violencia; se recordaron situaciones personales en las que una palabra había herido más que una piña; se relacionó la distribución entre las fuerzas físicas y las de la elocuencia con la tradición en la formación de los géneros sexuales.


Estaba claro en el tiempo de las conclusiones que esta actividad había hecho aparecer el concepto de motivo literario como algo que perdura hilvanando las obras y el pensamiento de una cultura y que, en ese hilo, nos lleva de unas obras a leer o releer otras.

A su vez, viene siendo esta oposición entre las armas y las letras un enlace, al interior del programa de estudios como discurso, para nuestra aproximación al Martín Fierro de José Hernández, en los tiempos en los que, en nuestro país, la diferenciación entre la actividad política, la militar y la literaria todavía estaba en ciernes, como él.

Las fotos son de Mariana Capponi. Muchas gracias.
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Nota para que la lea algún amigo, alguna amiga, de Federico Jeanmaire y le cuente: vari@s alumn@s salieron de esa clase a comprar tu libro.

jueves, 15 de noviembre de 2007

PATRIA MÍA

¡Por la patria! Cuántos tiranos han usado esta frase como excusa, cuántas atrocidades se han ocultado con esta frase, todo todo, por la patria, una patria que no era de ellos, no, era de los “ignorantes”.

Vamos a limpiar esta tierra de ignorantes le dicen a Fierro unos tipos bien vestidos, váyanse les tendría que haber dicho él.

Pero no lo hizo, capaz que lo pensó pero eso no se sabe... ¿por qué no se lo dijo?, ¿por miedo? ¿Cuán grande puede ser el miedo que te obliga a quedarte quieto ante una injusticia? Tampoco culpemos a Fierro, un torazo que se negó al trabajo obligado para evitar ser domado. Nunca nadie hizo ni hace nada: siempre esperamos y mientras tanto, vemos a Roca en los billetes de cien y la mayoría no decimos nada.

Pero quién va a decir algo cuando ve uno de cien que no sea es mi plata. Y es gracioso como la plata cubre todo porque cuantas más rocas tengamos menos nos va a importar quién fue Roca y hasta lo vamos a querer querer y querer.

Pero mientras tanto hay algunos que todavía lo sufren, y a pesar de que la Campaña terminó hace mucho, se siguen sintiendo acorralados y rodeados. Esta vez no son hombres con pistolas y sables, no, son hombres con alambrados y documentos los que los hacen sentir así. Y estos son más peligrosos que los otros porque, con coraje, contra los otros había chances, pero con estos, con el coraje, hay menos oportunidad todavía.

Pero bueno, es por la patria y eso lo justifica, eso justifica todo. Pero la patria no era de ellos, claro esto no está escrito y no se aclara en el billete, porque hacerle un monumento a unos chorros queda mal.

Lo peor es que hay muchos que pensaban igual al que apretó el gatillo, pero nadie se acuerda de ellos como lo que fueron, por lo bajo, porque el gatillo no lo apretaron.

Es raro escribiendo esto me da bronca y quiero salir a gritar y a pegarles a los que todavía continúan la Campaña. Pero es inútil, nunca me van a escuchar porque su mentor, que siempre va con ellos en el bolsillo les habla y les dice que cuantas más copias de él tengan, más felices van a ser. Y ellos le creen, y continúan con la alambrada hasta que un día ya no va a haber más cosas que alambrar, y es ahí cuando no van a saber qué hacer, porque no quede nadie para pisotear y como ya todos los que antes pisoteaban se camuflaron, tanto que se perdieron en el paisaje, no tienen donde pararse. Y ahí se van a caer.

Lo bueno es cuando ellos se caigan el camuflaje se va borrar y los que hayan perdurado, con aunque sea un poquito adentro suyo, van a volver a mostramos a todos quiénes son los dueños y quiénes los invasores ignorantes.

¡Viva la patria! no la mía, la suya.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Lo que vendrá

Incluyo en esta entrada la etiqueta "de armas y letras" -que conocimos a través de El ingenioso hidalgo... - casi como una provocación para pensar la relación entre las armas, las letras en la Historia de nuestra Nación. ¿Quién fue Jorge Cafrune? ¿Qué significó en la historia de nuestra música popular? ¿Qué tiene que ver esto con lo que canta aquí?


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