Mostrando las entradas con la etiqueta trágicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta trágicas. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2008

Solo los tarados no cambian de opinión


Para diferenciar la tragedia clásica de la tragedia de Lorca decidí hablar sobre distintos conceptos y marcar la diferencia en estos entre de los dos tipos de tragedia. En primer lugar me voy a referir a lo que es el héroe trágico. Dentro de La casa de Bernarda Alba podemos encontrar dos tipos de héroes trágicos: uno lo encontramos en Bernarda y el otro en Adela. La diferencia entre estos distintos tipo de héroe trágico es que Bernarda sería el héroe trágico de Lorca mientras que Adela sería el héroe trágico de lo que llamamos tragedia clásica. Esto lo podemos ver comparándolas con Edipo o Antigona y viendo, ya que estos tres héroes trágicos tienen cosas en común como que terminan mal: Edipo se saca los ojos y Antígona y Adela terminan muertas. En cambio, en Bernarda encontramos un héroe trágico pero no como se lo conoce en la tragedia clásica sino de lo que denominamos como tragedia lorquiana, porque Bernarda comete muchos errores durante la obra pero no termina de una mala manera.

Si hablamos de Bernarda podemos ver que ella no se da cuenta que está cometiendo varios errores como cuando en cuatro lugares distintos de la obra ordena "silencio", cuando hace encerrar a María Josefa o cuando calla a las hijas. En Adela podemos ver que su gran error es querer ser feliz a cualquier costo, estando con Pepe el Romano (supuestamente sin que nadie lo sepa) pase lo que pase.

Para pensar sobre la hybris además de hablar sobre Bernarda y Adela me gustaría hacer una comparación con un hecho ocurrido en la actualidad y que nos tuvo tan preocupados a todos los argentinos, que fue el conflicto entre el gobierno y el campo.

Finalmente y ahora si hablando sobre la actualidad vimos cómo nuestra presidenta no podía darse cuenta del error que había cometido sacando el decreto sobre las retenciones móviles y esto tuvo al país temiendo por lo que podía llegar a ocurrir. Si comparamos esto con los hechos en la obra que realizan Bernarda y Adela podemos ver que posiblemente por su soberbia, por su orgullo o simplemente por seguir sus pensamientos, sin entender que se puede cambiar luego de tomar un decisión (Carlos Bianchi director técnico de fútbol dice que solo los tarados no cambian de opinión) ninguna de las tres (o sea, Bernarda, Adela ni Cristina) se puede dar cuenta de su error. Acá es donde vemos la hybris, viendo como tres personas por la soberbia de su carácter no pueden darse cuenta de su error.

Para finalizar creo importante para terminar de entender la diferencias y/o similitudes, dentro de las diferencias me parece importante hablar del coro y en este caso vemos que en Edipo rey y en Antígona teníamos lo que sería un coro bien definido, en cambio, en La casa de Bernarda Alba no. En primer lugar no encontramos un coro propiamente dicho pero sí tenemos elementos en que podemos fundamentar que hay coro. Esto es por la forma de hablar de algunos personajes como la Poncia, que habla luego de distintos hechos produciendo una conclusión o adviertencias sobre estos. Si observamos bien la obra podemos pensar que la función del coro la realizan entre todos los personajes ya que en algún momento todos opinan o sacan distintas conclusiones sobre algún hecho puntual.


Para hablar de los personajes que dicen la verdad nombraría a tres personajes: la Poncia, María Josefa y Tiresias. En primer lugar nombre a la Poncia ya que lo que hace ella es decirle a Bernarda algo que está ocurriendo como cuando le dice a Bernarda: “siempre has sido lista. Has visto lo malo de la gente a mil leguas; muchas veces creí que adivinabas los pensamientos. Pero los hijos son los hijos. Ahora estas ciega”. En este momento indica que algo está ocurriendo y que esto podía traer incoveniententes pero no le dice qué es lo que está ocurriendo. Esto lo podemos relacionar con la forma en que Tiresias hablaba que al igual que la Poncia en este caso decía la verdad, indicaba que algo estaba ocurriendo o que iba a ocurrir pero no qué. Y después estaba en las personas a quienes se lo decían el creerles o no, como pudimos ver varias veces que a quien ellos le decían las cosas no les creían.

Finalmente voy a hablar de María Josefa y ahora sí explicar desde las miradas de este personajes el surrealismo. En el momento en que María Josefa tiene la oveja y dice que la oveja es su hijo y que iban a ir a Belén o en los momentos en los que canta y vemos lo lírico surrealista : “niño mío, vámonos a la orilla del Mar, la hormiguita está en su puerta, yo te daré la teta y el pan” o cuando dice “Bernarda cara de leoparda, Magdalena cara de hiena..”. En estos distintos cánticos o poemas que utiliza María Josefa podemos encontrar lo lírico surrealista dentro de la obra. Esto se ve pensando que estas cosas dejan de ser reales en algún sentido pero, al mismo tiempo, están siendo reales ya que nos están mostrando parte de la historia y esto yo lo pensé desde que en un momento ella dice “Bernarda cara de leoparda, Magdalena cara de hiena” y en el curso se dijo que nombraba a Magdalena porque sí, en cambio, yo pienso que la nombran ya que es la que más se asemeja a Bernarda en algunas actitudes.


Iván Ullmann

jueves, 28 de agosto de 2008

No la verdad no

de un examen...

No como el héroe trágico de hierro; no como el héroe pulcro de mente; no como el Nereo carente de maldad; no como el héroe inconciente que espera lo correcto de sus actos; no como el héroe que ignora, que se rinde por su cerebro inmacuado; no como el héroe que desconoce los riesgos y consecuencias que asume; no como el héroe poderoso, brillante, alto.

Sí, heroico este nuevo héroe tan suicida como surrealista. Tan porfiado como conciente. Tan persona.

Sí, como el héroe que tiene pechos de mujer y que se arroja al quiebre sabiéndose; sí, como el héroe que baila la danza del Martirio bajo la luz de la luna. Bajo una luna que no abarca ningún brillante, poder, reconocimiento, grandeza o cuerpo y mente pura.

Sí, como el héroe que evoluciona

Sino para sí

Sí, no para

Sino para sí

Si no para, si...

Leoparda no espera perder, y como sus habitantes, no tiene soluciones posibles que satisfagan completamente. Leoparda niega adrede, flotando sobre la libertad trágica que todavía envuelve. No espera consecuencias.

Moralmente execrables o no, angustia el dolor de los personajes, su estrangulación humana. No deja de arder.

Los personajes tienen nombres, sus deseos también llevan título. Sus estados de ánimo los ciegan y les corrompen la posibilidad de elegir correctamente (haciendo referencia al concepto de Hybris). No dejan de elegir, pero sus elecciones se limitan sucias opciones en alguna de sus aristas.

Palabra sobre palabra, en espacio intermedio que contiene lo que no se dice pero es la medida de cada palabra imaginada.

En un contexto preciosamente surrealista, Lorca da paso a la libre asociación, para que de esas palabras se tome cada una como elemento de otra. No nos encontramos frente a una metáfora, sino frente a una metonimia (un sintagma sumado a una metáfora).

Adela dice: “Las cosas significan siempre lo mismo”. Bien, y abarcan, y conectan, y arman, y desarman. Y vuelven.

No existe la comparación, sino la lectura de signos como otros distintos (así como sucede con el mar y la luna).

Martina Mainardi

Morir de lo mismo


En la obra de Federico García Lorca el ¨bueno¨ sufre y al ¨malo¨ no le pasa nada. Esa es una forma de ver las cosas, Bernarda, la madre opresora, no sufre ante la muerte de su hija y nada en ella parece cambiar: desea ocultar la muerte de su hija de la misma forma que tapa sus sentimientos, los de las hijas. Y Adela, el personaje bueno bondadoso gentil e inocente, muere.

Sin embargo uno, refiriéndome a mí mismo y otro que comparte mi opinión, puede no verlo así porque de echo en la historia Adela, el personaje que muere, si bien lógicamente sufre por su muerte es el único personaje que se libera de la opresión de Bernarda es la única que al morir logra vivir, abandona su mundo de opresión y tristeza para pasar, con la muerte, a una libertad infinita. Es decir, con la muerte consigue la vida.

En cambio, Bernarda, el personaje que supuestamente es libre ya que no obedece a nadie y lidera a su familia, es la que más muerta queda. Es decir, queda en lo mismo, la muerte de su hija no produce ningún cambio en su vida, no la hace estremecerse de tristeza ni gritar por la pena, no, solamente la hace querer ocultar la muerte, impura (por no morir virgen), según ellla, de su hija.

En este momento uno puede sospechar que Bernarda va a salir de su ignorancia y reconocer su error y cambiar en su forma de ser, pero no lo hace porque así como esa obra no es una tragedia común, este no es un personaje común que evoluciona, reconoce y se sustituye (en relación con el género) por uno que no reconoce porque no desea hacerlo y que no cambia porque tampoco lo desea.

Según Aristóteles el héroe trágico cae en desgracia por algún error fatal, la hamartia, pero… ¿cuál es el error fatal que comete Adela? ¿Qué hizo que la lleva a su muerte?

El error de Adela es simple, quiso vivir en un mundo de muertos, quiso decidir por sí sola en un mundo donde decide el rey (Bernarda), trató de hacer lo que su corazón quería y no lo que su madre quería. Uno en este caso se pregunta si todo lo que hizo Adela puede ser considerado un error. En su mundo sí pero en el nuestro no. Y aquí es donde volvemos a entender que Adela no calló en desgracia, Adela vivía en desgracia y es gracias a ese terror fatal que logra librarse de la desgracia y conseguir la libertad.

En la tragedia clásica y también en la de Lorca los personajes que dicen la verdad son pocos ya que generalmente todos los personaje están en el engaño y la negación. Esos personajes hablan con metáforas para decir las verdades, pero dentro de estas metáforas usan palabras simples. Lo que confunde más a los demás personajes que no entienden sus palabras por más simples que sean. Por eso se los tilda, generalmente, no de sabios sino de locos.

Además el único que las puede entender es aquel que logra liberarse de la ignorancia, aquel que tata de entenderlas y ver cómo solucionar sus problemas y no el que quiere que las pálabras le solucionen los problemas. El único momento en el que los personajes pueden entender las palabras de los sabios es cuando ya es tarde y cuando han pagado el precio de la necedad.

En la tragedia de Lorca el personaje que dice la verdad es María Josefa, la madre de Bernarda, la abuela de las niñas, el personaje más viejo y lógicamente con más experiencia de vida. María Josefa utiliza, obviamente, la metáfora en sus frases: "ni tu ni yo queremos dormir, la puerta sola se abrirá. Y en la playa nos meteremos en una choza de coral"…

Ella es la voz del deseo, la que nos anuncia el conflicto que se avecina y la que habla por los que no pueden hablar. Con sus palabras uno puede entender lo que está ocurriendo; es, con todas las diferencias, el Tiresias de Lorca. Es, también, el personaje que a través de la lectura más vida y más luz emana. Uno solo con leer sus palabras ve la emoción del personaje y la vida que irradia demostrándonos que solo se puede lograr la felicidad hablando la verdad y no callándose nada.


Kevin Grünbaum

sábado, 9 de agosto de 2008

La casa de Bernarda Alba

Adela es (si pensamos en las hijas de Bernarda) la que tiene un carácter más agresivo lucha por sus ideales, no puede permitirse que su madre consiga separarla de Pepe el Romano (la persona a la que ella ama) y para eso iba a pelear contra su madre, y no va a permitir que oprima sus sentimientos, antes de que logre eso, ella decidirá suicidarse.

La contracara de Adela claramente es Bernarda, que lucha por lo que cree que (supuestamente) es lo mejor para sus hijas, su imagen en el barrio y su status, pero en realidad les está haciendo un mal ya que está sacándoles la posibilidad de conocer el mundo fuera de su casa, conocer hombres y hacerse respetar por mismas.

La identificación con el personaje de Adela es muy difícil, debido a que es raro el contexto en el que vive, no nos identificamos quizás con tener que luchar contra una madre opresora, los lectores la reconocemos como una luchadora de la vida y es ahí donde podemos encontrar sentimientos, pero a la vez una terca, todo ese carácter que demostraba en el transcurso de la obra termina de forma tal que sentimos su rendición ante su madre que consigue lo que quiere, (separar a su hija de Pepe el Romano y que esta sea virgen). Y es allí donde, al ver la impotencia de nuestra heroína, reconocemos la peripecia de la obra y el espectador siente la catarsis al ver que todo terminó placentero porque por lo menos una hija se libero. En tu texto hay claramente una contradicción: hablás de la "impotencia de nuestra heroína", que "vemos la peripecia" (esto se entiende: cómo queriendo liberarse termina "rendida ante su madre que consigue lo que quiere" etc.) pero después decís que "por lo menos una hija se liberó". Son dos hipótesis de lectura válidas, pero contradictorias y excluyentes, implican dos posicionamientos ideológicos ante el discurso de la obra diferentes. La coherencia de la explicación exige una definición por parte de su autor (o sea, vos).

Maria Josefa (que es un Tiresias en la obra) advierte la realidad en forma muy poética, y hay un coro que intenta poner en el camino correcto a las hijas de Bernarda avisándoles cómo es el mundo exterior, en esta obra es La Poncia. Estos dos personajes intentan ayudar (no es necesario que haya sido concientemente) a que las heroínas atraviesen el proceso al que se le llama anagnórisis, y es la transición de la ignorancia al conocimiento. Este proceso Adela lo cumple y el punto final del proceso es la decisión de no vivir en estas condiciones.


La Poncia es un personaje que dice la verdad pero esta no tiene la personalidad para impulsar a las hijas de Bernarda a revelarse y ella tampoco tiene las agallas para hacerlo. Se muestra interesada en contarles las experiencias que se viven en el mundo fuera del mundo de Bernarda pero a la vez se muestra con la dueña de la casa como una persona de confianza a la cual le puede pedir consejos.

María Josefa es un personaje que sale de la realidad de la obra, en un contexto de personajes chatos, sin muchas ideas ni ideales y con mentes muy cerradas, la madre de Bernarda se destaca por su poesía y su originalidad al hablar.Y con el concepto del resto de los integrantes de la casa, que piensan que esta está loca, al entenderla nosotros, vemos que es el personaje más inteligente de la historia. Es el Tiresias de Edipo Rey pero esta es menos oída aun.

Muestra su odio sobre Bernarda le dice que tiene cara de leopardo, y muestra que no le tiene el amor que le tendría que tener a una hija “La hormiguita estará en su puerta, yo te daré la teta y el pan” Puede ser que no se comprenda esto dentro de la historia pero cuando lo analizamos nos darnos cuenta de muchas cosas. No siente que Bernarda fue una hija a la que haya podido disfrutar, amar y alimentar con amor, pone a una hormiga o a veces a una oveja como una nueva hija, dando a entenderle que no tiene otra hija mas que estos animales.

En un momento de la obra María Josefa habla con Martirio, una de las hijas de Bernarda y le dice claramente que por ser hija de Bernarda y acatar sus órdenes no iba a poder disfrutar de tener un niño y le hace entender que ella disfruta más de una oveja que de la hija que había parido, pero obviamente lo dice de una forma más poética: "…Ya sé que es una oveja. Pero, ¿por qué una oveja no va a ser un niño? Mejor es tener una oveja que no tener nada. Bernarda, cara de leoparda. Magdalena, cara de hiena…"

Cree que la dictadura de Bernarda acabará, por eso dice: "…La puerta sola se abrirá y en la playa nos meteremos en una choza de coral... Anunciando que ella se escapara y podrá disfrutar nuevamente de lugares tan lindos como una playa y al fin salir de la habitación en la que estaba encerrada."

Si los héroes trágicos consiguieran encerrar a los Tiresias, a las Marías Josefas, el lector se perdería de las predicciones de un personaje de adentro de la historia que son muy sabios y nos asombran. María Josefa no podía estar encerrada, ella lo dijo quería libertad: "…Yo quiero campo. Yo quiero casas, pero casas abiertas…"Adela tenía el mismo objeto de deseo que Maria Josefa, ambas querían ser libres, liberarse de Maria Josefa para vivir una vida independiente, tener novios, casarse, tener hijos y a pesar de esto, dentro de la obra Maria Josefa (el personaje mas viejo ) y Adela (El personaje mas joven) nunca se cruzan.

¿Que hubiese sucedido si María Josefa le hubiese pedido que le abriera la puerta a Adela en vez de a Martirio? ¿Se hubiesen escapado juntas?, ¿ o Adela no la hubiera comprendido?

Las palabras más sabias de la tragedia, al fin, las invocan personas sin mucho protagonismo en la historia pero que en su poca participación logra sorprender al espectador, hacernos entender que ellas son los dueños de la verdad.


Y así, a pesar de que había personas que podían poner en aprietos la autoridad dictatorial de Bernarda, ella logra mantenerse en pie, debido a que en el momento que parecía que la rebeldía de las hijas la iban a sobrepasar, se termina todo con la muerte de Adela y el silencio y la tranquilidad vuelve a reinar, "La hija de Bernarda murió virgen".


Matías Lerer



viernes, 16 de noviembre de 2007

El Publi-Pueblo

Luego de tener una visión general del libro y conocer en profundidad todos los actos, decido dirigirme al Teatro San Martín a ver Un Enemigo del Pueblo. Sentado a media sala, sin estar muy adelante ni muy atrás, comienzo a situarme en la obra. De esta manera creo estar en fines de 1800, en un pequeño pueblo liderado por burgueses acaudalados. Me siento un habitante de un pueblo que prosperó por lo mismo que luego se hundiría, y no por cualquier cosa digo "hundiría".

Ibsen pone en el centro un tema que se repetiría en varias de sus obras, el agua; como el agua tiene protagonismo en "La Dama del Mar", otra obra del noruego. Esta agua repetitiva para Ibsen ocasionar el conflicto en la obra. Dr. Thomas Stockman descubre que esa agua curativa, la que le había dado al pueblo prosperidad en los últimos años, se transformaría en un factor contaminante para toda la sociedad. Los estudios científicos del doctor lograban hacer vacilar la conciencia de los políticos y clase alta del pueblo, pero a la vez develar la pura verdad del hecho haría vacilar y por qué no hacer caer su posición y la de su familia dentro de su comunidad.

Mientras el pueblo se confunde, opina, critica, dialoga y acusa, de repente me vi dentro de esa masa de pueblo, muy bien representada tanto taeatralmente como en el texto. Uno queda con la opción de elegir de que lado está: el pueblo y la clase política se inclinan a culpar al personaje principal . Pero luego de sentirme uno más del pueblo, observo la reacción y la decisión del doctor, que basándose en sus principios y siendo presionado para negar lo investigado decide seguir adelante y logra dejar en claro delante de la sociedad y la prensa, la corrupción de la clase politica y empresarios.

Aquí es donde veo la relación con El Ingenioso Don Quijote de la Mancha, no tanto por el contexto ni por los hechos en sí, sino por la actitud de ambos protagonistas principales en el realizar lo que ellos desean sin importarles la opinión pública. Mientras Quijote se enamoraba de sus libros y de su "propia" realidad, asimismo lo hacía el doctor con sus investigaciones sobre el agua y con el coraje y valentía de sacarlo a la luz sin detenerse ante un porvenir más que anunciado. Ambos personajes hicieron lo suyo, sea con fines más importantes o menos, ambos realizaron lo que sentían, pero sin importarles los murmullos o los gritos de todo el pueblo.

Pero de esta manera queda expuesto el pueblo a ser una pequeña representación de la ideología de la clase política. Aquí es donde encuentro lo más interesante de la obra de Ibsen. La actitud no del enemigo, sino del pueblo. Ese silencio parcial que hace el pueblo frente a lo ocurrido remite en muchas realidades actuales o a algunas del pasado. ¿Por qué no podría recordar años nefastos para la historia argentina en los que la toma del poder por militares provocaba silencios en el pueblo más que llamativos? Este pueblo se veía rodeado de silencios que, en este caso, no es de los inocentes sino de un pueblo que poco de inocente tiene y sabe lo sucedido, pero prefiere callar, la oscuridad, el agua tóxica.

Pero a la vez ese pueblo era Yo en la obra, yo sentado en mi butaca me sentía uno de ellos, me sentía un prisionero más del silencio político corrupto que, muy bien representado por Sergio Renán, logra que el público se identifique y haga que cuando termina la obra uno diga... ¿Entonces yo era ese pueblo silencioso? o quizas yo soy ese pueblo silencioso. Una historia de hace más de 120 años da el mismo resultado en una realidad mucho más cercana y presente .

martes, 13 de noviembre de 2007

Hamlet, Edipo y yo

Tanto Hamlet como Edipo son personajes trágicos, separados entre ellos por más de dos mil años de literatura. Y su tratamiento es muy distinto, fruto de la evolución de la idea que el hombre tiene de sí mismo, y que refleja en la literatura.

Así, mientras que Edipo es el típico héroe de la Antigüedad griega que desconoce el alcance y las consecuencias de su actuación (no sabe, por ejemplo, que ha matado a su padre y se ha casado con su madre), Hamlet conoce de primera mano qué sucede, quién lo hace y por qué.

Edipo “no sabe”, pero es que, además, cree que el destino no se puede cambiar. Este aspecto es una clara herencia de la presencia de unos dioses que trazan con mano firme el futuro de las personas, y por muchos oráculos que predigan este futuro negro y las mil maniobras que Edipo hace para zafarse de su triste sino, nada puede hacer.

Hamlet, en cambio, tiene la posibilidad de construir su propio futuro. Si mata a su tío Claudio podrá reinar, y su padre podrá descansar en paz. El problema de Hamlet es que retrasa la venganza y esconde lo que sabe. Sólo lo medio revela cuando se finge loco, pero a los locos nadie los cree, pues locos son.

De “Hamlet” se dijeron muchas cosas, y se hicieron múltiples interpretaciones. Mientras preparaba esta opinión leí hasta que se la considera un “fracaso artístico”.

También hay interpretaciones freudianas (Hamlet desea a su madre, y está celoso de su tío), pero a mí, estas teorías que tienden a justificarlo todo sobre la base de las frustraciones sexuales del personal no me terminaron de convencer nunca.

Particularmente, creo que “Hamlet” es una obra demasiado grande para buscarle una única interpretación. Puede haber tantas como personas la lean, ya que lo que en ella se tratan son los sentimientos que han movido y mueven el Mundo: odio, deseo, venganza, amor. Y cuando alguien escribe sobre eso, no puede dejar indiferente al lector ni a la lectora. Mientras escribía estas últimas líneas se me ha ocurrido que incluso se puede ver a Hamlet como un gestor del conocimiento (no olvidemos que él “sabe”), y en este sentido es casi un dios que descubre un mundo corrompido por la sangre y la ambición. Con su conocimiento él puede cambiar esta situación, pero no lo hace, pues ve que su mundo no tiene arreglo posible.

lunes, 5 de noviembre de 2007

No solo las mulas son híbridas

Estoy desnudo frente a todas esas personas. Parado en el medio de la vida. Tres paredes me rodean. La cuarta, me observa fijamente. No me sacan los ojos de encima. ¿Qué esperan de mí? ¿Alguna pirueta? ¿Querrán que me ponga una nariz de payaso y los divierta? No entiendo. ¿Actúo o me inhibo?

Solo. Estoy completamente solo. ¿Dónde está ese grupo de griegos que ponen en sus bocas lo que pasa por mi mente? Me vendría bastante bien en este momento.

¿Qué me susurran detrás del telón? ¿Que hable por mí mismo? ¿Que ya pasaron de moda? ¿Actuó o me inhibo?

¡Pucha, me siguen mirando! ¿Pretenden que baje adonde están ellos? ¿Que me siente en esas cómodas butacas a juzgar al loco que está arriba? No, jamás. Podría bajar el telón así dejan de mirarme. Sería fácil acabar con todos los problemas. Con soltar una soga, la gran tela caería y no tendría que enfrentarlos. No. El director no me lo permite. ¡Un segundo! Estoy pensando demasiado. La conciencia nos hace unos cobardes. El color natural de la resolución se enferma con el pálido tinte del pensamiento. Es por esa razón que sigo acá parado sin hacer nada, haciendo un monólogo en mi interior. Si se dieran cuenta de la tragedia que corre por mis venas, se levantarían y aplaudirían hasta que las manos se les desintegren. Pero no lo entienden. No son capaces de entender que sucede dentro de mí, por eso me empiezan a tirar tomates. Creo que tardé bastante en contestar la pregunta. ¿Actúo o me inhibo?

Ya no tiene sentido responderla. Me bajaron el telón. Ahora soy como la calavera de Yorick.




domingo, 5 de agosto de 2007

Colaborando con la perdurabilidad de Edipo Rey de Sófocles

El horrible día de hoy estuvo lleno de frustraciones y alegrías. Terminar con nuestra reescritura de Edipo Rey de Sófocles no resultó nada sencillo.
La tecnología se peleó con nosotras, pero no nos venció.
Cuando la música se escuchó en el momento exacto en el que debía escucharse, fue como ver a un hijo nacer.
Así que, después de una tarde lluviosa con chocolatada y facturas, presentamos nuestra forma de reescribir Edipo Rey, la obra que exprimió nuestros cerebros.

Las Srtas. Pecchia, Tarica, Lerner y Kreizerman

sábado, 21 de julio de 2007

Leon Gieco y la relación de sus canciones con nuestras tragedias

Algunas de las letras del famoso solista León Gieco, desde mi punto de vista se relacionan con las obras trágicas que leímos Edipo rey y Antígona.

Las Madres del Amor

Enarbolando dignidad
sobre pueblos vencidos,
abriéndose caminos entre sueño y horror,
van pariendo mucha más vida de la que se truncó.
Por siempre joven nos mira
la foto de ayer y hoy.
Y mañana seguirán con fuego
en los pies, quemando olvido, silencio y perdón.
Van saltando todos los charcos
del dolor que sangró, desparramando fe,
las Madres del Amor.
Muchos son los santos que están entre rejas de Dios
y tantos asesinos gozando de este sol.
Todos los gritos rebotarán
entre los años sin voz.
Silueta y catedral, campanas y reloj.
Y mañana seguirán tapándole los ojos
al cielo para que no vuelva a llorar.
Van cruzando este destino,
entre ignorancia y valor,
luz en la oscuridad, las Madres del Amor.


Sobre pueblos vencidos, abriéndose caminos entre sueño y horror , Edipo sale de Corinto en busca de su propio camino que quiere que sea uno totalmente distinto al predestinado por el Oráculo, y deja atrás muchas cosas.

Y mañana seguirán con fuego en los pies quemando olvido, silencio y perdón: Antígona le pide, le ruega a su hermana Ismene que la ayude a enterrar el cuerpo de su hermano Polinises, para no olvidarlo y que su recuerdo quede por siempre.

Y mañana seguirán tapándole los ojos al cielo para que no vuelva a llorar: Edipo al final de la obra se quita los ojos para no volver a cometer un error igual al de casarse con su madre. Lo relaciono con evitar que las cosas sigan lastimando a medida que pasa el tiempo.