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domingo, 30 de noviembre de 2008

un vicio escaparse así de la realidad



El beso de la mujer araña, de Manuel Puig, es una novela que trata por sobre todas las cosas la Libertad, llevándola a planos reales. Dos hombres encarcelados, uno Molina, un homosexual afeminado fijado en un papel de mujer sometida (este personaje iba a ser una mujer, pero como no encontró a ninguna que encajara en el modelo de dominada, nació el homosexual) y el otro Valentín un luchador social (este personaje lo fue formando con entrevistas que tuvo Puig con ex presos políticos liberados por el gobierno de Cámpora). Lo interesante entre estos personajes es que los dos encarnan maneras diversas de oponerse a la sociedad y que a comienzos de los setenta eran voces que no podían dialogar en la realidad, como lo demostraron los intentos de la Comunidad Homosexual Argentina por integrarse a las luchas sociales y ser reconocidos en su especificidad.

Zip It
Cargado originalmente por Rachel.::.K

Esta historia provoca una serie de reflexiones que ponen de manifiesto el sólido sustrato ético
sobre el que se funda esta novela. Aspectos como la identificación con el sometido, la validez del sacrificio por causas justas, las posibilidades de cambio en el individuo hacia un hombre más integral, la denuncia de la arbitrariedad propia de las políticas totalitarias, la solidaridad, el intercambio mediante el diálogo, llevan hacia una dimensión humanista a la obra de Puig.

Dentro de la novela se ven claras elipsis, el autor decide qué contar y qué no, es muy fácil detectarlas, o en los capítulos: empiezan en medio de una conversación sin introducción alguna, en una absorción de géneros discursivos. Hay otros momentos en los que la elipsis está especialmente marcada, cuando dejan una conversación o se van a dormir, son como sub capítulos dentro de los capítulos. En cuanto a puntos de vistas, es bastante difícil seguir el hilo en muchos momentos, ir caracterizando a cada personaje a medida que hablan; como ya dije no hay ningún tipo de introducción, por esto es necesario estar muy atento y activo en la lectura, si no, se comienza a notar una cierta distancia. En el beso de la mujer araña está representada la aspiración a la libertad por medio de la homosexualidad y la lucha social.

La araña está atrapada entre las telas, me parece que esta es una frase que puede resumir la novela. La situación de los dos personajes, dentro de una cárcel, los dos tratando de sobrevivir, que Molina primero traicione a su compañero y después quede enamorado de él y lo quiera ayudar, que para hacer esto no existe marcha atrás porque una vez que se prestó como espía de la policía no pudo revertirlo y al salir de la cárcel no fue capaz de cumplir con la misión que su compañero Valentín le había pedido que haga. Y la situación de Valentín, totalmente engañado. Confesó cosas que no debía confesar, le surgieron sentimientos que nunca se hubieran pasado por la cabeza si no fuera por Molina, pidió ayuda, habló, lloró, sintió, y tuvo sexo con un hombre , un hombre que lo cambió, que logró que la sensibilidad le surja. Los dos atrapados, sin salidas, los dos mueren, a Molina lo matan, y a Valentín lo torturan. Los dos buscan la libertad, física y espiritual.

“Valentin:-puede ser un vicio escaparse así de la realidad, es como una droga. Porque escúchame, tu realidad, tu realidad, no es solamente esta celda. Si estás leyendo algo, ya trascendés la celda ¿entendés?”

A lo largo de mi lectura pensé siempre en esto. En que uno trasciende las paredes de su cuarto, en vez de estar en una plaza leyendo, te convertís en un camarógrafo y vivís en la cárcel con un puto y un discutidor. Y ves todo lo que les pasa y te imaginás todo lo que no cuentan y lo que se cuentan también. Que leyendo esta novela me emocioné, escuché a Molina, escuché a Valentín, me sentí decepcionada, lloré, reí, aprendí, y reescribí esta historia.

Milena Tarica

sábado, 29 de noviembre de 2008

Llegar a perro

Los Cachorros de Mario Vargas Llosa trata de la historia de un chico de apellido Cuéllar, desde que entra al Colegio Champagnat, cuando es un niño, hasta que muere adulto. Lo extraño es que cuando es niño se portaba más como un adulto y de adulto se portaba más como niño.

Esto le pasó por un accidente que tuvo, que marcó un cambio enorme en su vida. Fue atacado por un perro en sus partes íntimas. Este hecho hizo que Cuéllar cambiara su forma de hacer las cosas, sus intereses, sus pensamientos. Cambió su vida, a partir del accidente.

De niño, Cuéllar era un chico estudioso, formal, ayudaba a los amigos en la escuela, y luego del accidente, lo empiezan a llamar “Pichulita”, que significa algo así como maricón en la jerga de los jóvenes de Perú, y de pasar de gustarle el estudio y el football, le empiezan a gustar las chicas, y la escuela no le es más importante. Pasan los años, y a través del tiempo Cuellar va empeorando mientras crece. Su problema más serio es que Cuellar (de ahora en más, voy a llamarlo Pichulita) no puede conseguirse una novia, o siquiera darle un beso a alguna chica, eso es lo que más lo trastorna. Cuando le preguntan qué le pasa, o lo tratan de ayudar, Pichulita cambia de tema bruscamente, trata de evadir la situación, o se enfada. Otras cosas que él hace son locuras solo para llamar la atención, típico de un nene chiquito.

¿Por qué se llama Los Cachorros? Lo que a uno primero se le viene a la mente es que Pichulita tiene su grupo de amigos, que son Choto, Chingolo, Mañuco y Lalo, y todos crecen juntos, de niños como unos cachorritos, pero después uno se va dando cuenta de que, si tomamos “Cachorros” como Cachorro de Perro, que es lo que a mi me parecía, hay varios factores que indican más que nada que solo Pichulita es un cachorro, porque: a Pichulita lo castran, Pichulita de adulto sigue teniendo mentalidad de niño, no evoluciona como el resto; es más, Pichulita no llega a la “vejez” como persona, llega a ser viejo para la edad canina, y un dato más, que depende cómo uno lo interprete, “Pichulita” parece un nombre de perro (la verdad yo digo esto, porque no estoy acostumbrado a la palabra) aunque sea sonoramente, parece nombre de perro.

Lo que a mi más me impactó en Los Cachorros de Vargas Llosa es la forma en como está narrada la historia, la forma en la que los diálogos están ubicados, sin aviso previo sino directamente: estás leyendo y en la mitad del renglón te das cuenta de que lo que leíste es una cosa que dijo un personaje y no el narrador. Eso es bastante confuso, lo que hace que se preste mayor atención a la lectura. Lo que me ayudó a comprender más todo, y no perderme y cada tres renglones volver a empezar, es tomar apuntes de lo que leía, hacer un diario. Con esto, no me refiero a que no me haya gustado la historia, que es muy buena, sino a que, al no estar acostumbrado a la forma en que escribe Vargas Llosa, le presté mas atención a la forma de escritura que a la historia en sí.

Esta historia se desarrolla en una ciudad de Perú, específicamente en escenarios tales como una playa, la escuela, bares, etc… La trama principal cuenta lo que le pasa a Cuéllar pero también tiene tramas secundarias que son momentos de la vida del circulo de amigos que él tiene: Lalo, Mañuco, Chingolo y Choto, la escuela, sus noviazgos, los trabajos. Es muy claro en el relato que las voces de los personajes están marcadas según sus intereses; nos damos cuenta por las palabras que usan, palabras de chicos, como sería “boludo” en Argentina, pero otras, peruanas. El narrador es omnisciente pero parece como si estuviera dentro de la historia, ya que los diálogos no los anticipa nadie, sino se presentan directamente, luego de que el narrador hace alguna descripción.

"La novela (…) tiende a conservar en las diversas voces de los personajes las marcas de sus maneras de hablar según sus intereses (…), grupo social, pertenencia cultural, en fin. (...)

Así, muchas veces, los personajes tienen conflictos importantes alrededor de cómo llamar a las cosas, a los sucesos o a los seres” Esto está muy claro cuando a Cuellar lo dejan de llamar por su nombre para empezar a decirle Pichulita, que es una de las primeras fuentes de problema para él: le molesta ese apodo, y la verdad no estoy seguro que significa exactamente “Pichulita” pero se que es algo asi como maricón, y ese apodo se le adhiere cuando hace una mariconeada según sus amigos.

La historia va evolucionando linealmente, no va para atrás de repente, o hacia delante en saltos. Lo que sí pasa es que hay huecos en la historia, ya que transcurren varios años y

la elipsis es frecuente ya que al ser una novela bastante corta, hay que deshacerte de todo dato que sea innecesario. Lo que pasa en Los Cachorros es que de la escuela pasan a ser adolescentes, y de ahí, a adultos, y después viven solos, de ese modo, los años pasan, y ellos van creciendo, todo eso, hasta que termina la historia, con el funeral de Cuellar.


En esta novela, el personaje principal, Pichulita, es un héroe trágico trasplantado a una novela -cosa rara, es cierto- ya que tiene alta moral pero se va transformando para mal. Tiene características de héroe trágico como su destino, pero una lucha con un enemigo que es él mismo, ya que el factor de su problema es interno.

A medida que crecieron los personajes que lo rodeaban, todos tuvieron pareja, todos “tiraron plan” (otra palabra de la jerga de los jóvenes de Perú) pero por supuesto, todos menos Pichulita. La historia sigue avanzando y a medida que crece, Pichulita se vuelve un borracho, cabaretero, mal educado, se junta con gente más joven que él. Pichulita se muere en un accidente de auto. Sus amigos envejecen sin él.


Demián Velazco Rochwerger

EL CACHORRO


Los Cachorros, de Mario Vargas Llosa, habla sobre el transcurso de la vida de un joven lamado Cuellar, hasta su muerte. Este chico, común y corriente como sus amigos, sufre un accidente que al parecer le cambió su forma de ser y de pensar. Cambio su personalidad totalmente. Lo que ocurrió es que fue atacado por un perro que lo mordió digamos en sus “partes privadas”. Esto se ve como una castración, como cuando castran a un perro u otro animal. Yo creo que es por eso que la obra lleva el nombre de Los Cachorros. Cuellar y sus amigos son un grupo de cachorros y uno de ellos es castrado y por esto se va separando del grupo y no desarrolla como sus hermanos.

Luego de este accidente, todo en la vida de Cuellar comienza a cambiar, hasta ya no lo llaman más Cuellar, en adelante, su apodo pasa a ser Pichulita (palabra muy utilizada en Perú). A medida que van creciendo, todos avanzan "para bien", menos Pichulita, que crece físicamente pero dentro de su mente todo va para atrás. Cada vez reprime más sus sentimientos y pensamientos, ya no parece ser el chico feliz que solía ser. Una vez que entran en la secundaria Choto, Chingolo, Mañuco y Lalo se van enamorando por primera vez, inclusive teniendo contacto con el sexo opuesto. Pero Pichulita siempre iba quedando atrás, se alejaba de las chicas lo más que podía y si algún o de sus amigos le preguntaba por qué, él ignoraba la pregunta o tartamudeaba sin saber qué responder. Luego entran en la universidad y a esta altura ya todos habían tenido más de una novia menos Pichulita que seguía en su misma situación pero peor. No solo se alejaba de las chicas sino que ahora era "rebelde", tomaba y manejaba su auto como un desaforado teniendo un accidente tras otro. Llegando el final de la obra, cuando ya los cinco están envejeciendo y casados, Cuellar muere en un accidente de auto, como ya todo el mundo se lo veía venir. Muere en su soledad y su angustia, ya prácticamente solo y sin jamás haber tocado a una chica. Yo digo que esto fue porque lo castraron de pequeño, como cuando un perro es castrado, que deja de relacionarse sexualmente con su otro sexo. Esto fue lo que más aprecie de la obra, la metáfora de Cuellar siendo “castrado” como un perro.

Analizando la obra, elabore mi hipótesis de que cuando se narra la historia, solo sabemos bien sobre una muy pequeña parte de la vida de Pichulita, pero al mismo tiempo sentimos que sabemos exactamente todo desde que era chiquitito durante la primaria hasta que muere. Esto se explica por las elipsis, que consisten en suprimir ya sean días meses o años, de lo que no es fundamental que sepamos. Por ejemplo, si un hombre sale a trabajar y lo despiden y no vimos el trayecto desde su casa al trabajo (elipsis) sabemos lo que tenemos que saber, que es que lo despidieron. Bueno durante la vida de Cuellar hay muchísimos años que no nos son narrados, es decir, se nos va contando los sucesos más importantes, lo que necesitamos saber para tener un entendimiento completo de la obra. Si lo pensamos de esta forma, hay más de de ¾ de la vida de Cuellar que no conocemos, porque no son tan relevantes como los que sí están relatados. A través de la elipsis se van contando una serie de hechos que, aunque no hayan ocurrido uno detrás del otro sin nada entre medio, así parece estar contado.

En este estilo de obras en donde se relata la vida entera de una persona, la elipsis suele ser uno de los rasgos más sobresalientes, una vez que se las analiza. La elipsis se transforma en un compañero de la obra, va creciendo al lado de la narración, a medida que avanza la historia también lo hace la elipsis. Sin ello, la obra sería interminable e imposible de leer.

Ahora, (metiéndome más en el conflicto de Cuellar) hay dos tipos de conflictos por los cuales puede sufrir un protagonista, internos y externos. El conflicto interno es el que trata de una tensión interior entre caminos u opciones diversas y opuestas en su propia conciencia o espíritu y el conflicto externo es aquel que trata sobre enfrentar a otros personajes, que representan ideas, objetivos o deseos opuestos al protagonista. Aquí nos encontramos con un dilema, ya que el conflicto de Cuellar es claramente interno durante todo el transcurso de la historia, pero puede ser externo cuando hablamos del principio en la parte en la que es atacado por un perro. Este perro puede o no ser catalogado como un personaje. Tendrá que serlo aunque no sea una persona ya que es el causante de todo, el culpable de todo el sufrimiento de Pichulita a lo largo de su vida. En cuanto a la parte interna del conflicto, me refiero a todo lo que la obra no nos cuenta, es decir qué tipo de trastornos mentales tiene, por qué hace lo que hace. Nunca sabemos lo que piensa pero sabemos que su sufrimiento avanza por su mente y no por acciones (solo al principio). Tal vez tenía una forma de pensar muy diferente a la de los demás, tal vez solo tenía vergüenza, al principio, pero luego de sufrir tanto por no estar con ninguna chica se convierte en un rebelde, en un alcohólico. Cada día se hace más solitario y se desinteresa más por mantener las amistades. Sus amigos tratan de ayudarlo pero no consiguen nada. Y era probable que el hecho de que sus amigos lo quieran ayudar a estar con una chica lo volvía cada vez más y más loco. Las posibilidades de razones por las cuales enloqueció son infinitas. Yo solo propuse un par pero se sabe que hay más. Lo que sí se sabe, es que su locura lo llevo primero a su desgracia y luego a su muerte.

Llegando a una conclusión, Los Cachorros de Mario Vargas Llosa es una obra corta pero increíble. Me encantó cómo a lo largo de mi lectura el autor cambió totalmente mi visión sobre Cuellar. De una persona común y corriente a un enfermo mental referido como un perro. Cómo fue castrado en su infancia, mientras era un cachorro. La transformación del personaje al transcurrir su vida. Una de las cosas que más me atrapó, es decir, que me daba ganas de seguir leyendo la la obra era el hecho de que el narrador no era omnisciente, no sabíamos todo, solo sabíamos las acciones, no teníamos idea de lo que pensaba nadie, y si querías saberlo tenias que “escuchar” (lo pongo entre comillas porque no tenés que escuchar, sino que leer lo que decían y cómo sonaba). Entonces tenía que seguir leyendo para entender todo lo que sucedía, por qué Pichulita actuaba de esa forma. Y yo leía pensando que al final de la obra iba a haber una explicación razonable para todo esto, pero no la hubo. Esto me dejó muy sorprendido. Lo que quiero decir es que la obra de Vargas Llosa es muy atrapante y muy poco predecible. Me sorprendía en cada página y jamás sabía lo que venía.


ALAN LINENBERG

jueves, 27 de noviembre de 2008

CADAVEREMBALSAMADOGRAFÍA

She/may be the beauty or the beast/may be the famine or the feast/may turn each day into heave or a hell
she/who always seems so happy ´n proud/who´s eyes can be so private and so proud/no one´s allowed to see them when they cry
She/may be the reason I survive/the why and where for I´m alive/the one I´ll care for through the rough and rainy years
the meaning of my life is/she, she, she

Elvis Costello


Había una vez una cenicienta que se llamaba Eva Duarte. Un día, se casó con el rey de un país grande grande llamado Argentina.

Eva Duarte se convirtió en Evita, y ahora llevaba una corona, después de ir a la peluquería, claro. Tenía los cabellos dorados y un aura angelical (fragmento omitido) que se expandía como si hubiese explotado una bomba nuclear.

La princesa era tan linda y tan buena que casi todo el mundo la adoraba (fragmento omitido). Las personas iban al castillo de Evita y le pedían cosas. Ella, siempre amable y alegre (fragmento omitido), les daba todo lo que querían (fragmento omitido). Un día a un señor se le murió la esposa y la princesa Evita le dijo que pase por su castillo, que lo iba a ayudar (fragmento omitido).

Como la princesa desbordaba bondad (fragmento omitido), un (fragmento omitido) día (fragmento omitido) Dios (fragmento omitido) decidió que la princesa (fragmento omitido) (fragmento omitido) (fragmento omitido) fuera al cielo (fragmento omitido) para cuidarnos (fragmento omitido) desde el (fragmento omitido) cielo. Pero todos la querían con ellos, como si fuese una Barbie Evita edición limitada.

Yo termino mi cuentito acá, pero la historia continúa en Santa Evita, de Tomas Eloy Martinez, quien no omite fragmentos, quien se mantiene lo más objetivo posible, quien tiene más personajes y no se limita a una sola reina, y quien nos cuenta un cuentito real, tan real que uno se pregunta si vive en una ficción.

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Armemos un rompecabezas. Si es del retrato de una santa, realmente rompe cabezas. Cuidado que no se pierda ninguna pieza porque se le pueden desprender del cuerpo al usuario del jueguito. Empecemos con el borde, y luego, encastremos las piezas que faltan.

Santa Evita es la historia de un cuerpo, es un rompecabezas que logra armarse porque existen piezas para encastrarle en el borde. Tenemos una Historia, una verdad absoluta, algo irrefutable si se la tiene clara y completa. Lástima que tengamos tantos fragmentos omitidos. Pero de ahi viene la ficción, de los fragmentos omitidos a rellenar, de las piezas para encastrar.
La novela es producto de la unión de testimonios y de la subjetividad de un autor que decide cómo armar el rompecabezas. A partir de esta recopilación de subjetividades, se logran postular puntos de vista completamente diferentes entre sí, lo que hace un relato lo más objetivo posible, porque ningún tema es objetivo desde que se elige tratarlo. Pero el autor supuestamente cuenta en la novela todo lo que descubre, y más. Si nos cuenta todo y no descarta nada, intenta ser objetivo pero lo que limita al discurso es la Historia.

Tomas Eloy es de carne y hueso. Los personajes de la novela están basados en carne-y-huesos. ¿A qué voy con esto? No sé. Pero la protagonista está hecha de relleno de almohadas. Ella es la ficción, ella quiebra la realidad, la historia, lo concreto, las carnes y los huesos. Y nosotros creamos a esa protagonista rellena, no solo el Doctor Pedro Ara. "El arte del embalsamador se parece al del biógrafo: los dos tratan de inmovilizar una vida o un cuerpo en la pose con la que debe recordarlos la eternidad" Ella es ficción porque giran a su alrededor muchas subjetividades que la forman. Todos los carne-y-huesos que la rodean o la rodearon son cadaverembalsamadográfos porque intentan de inmovilizar una vida o un cuerpo en la pose con la que debe recordarlos la eternidad. Lástima que haya tantas poses distintas en una misma foto, debe ser por eso que el rompecabezas no se puede armar.


Brenda Kreizerman

viernes, 21 de noviembre de 2008

Ir y volver

El extranjero de Albert Camus es una novela que te ¨ aleja ¨, te aleja de ella. Esto no significa que te aleja y te hace evitar leerla, no, te aleja de la historia para que uno pueda verla correctamente, porque nos es imposible leer la primera parte si no estamos alejados. ¿Alejados como qué o quién? Esa es una buena pregunta, ¿hay que estar alejados como nuestro héroe, o como nuestro narrador? ¿Qué es estar alejados?

La novela El extranjero de Albert Camus plantea que la falta de emociones representa el alejamiento del mundo y de la sociedad.

Extranjero es aquel que no pertenece a algún lugar o un país y también por qué no decirlo a una historia, uno puede ser extranjero de la historia, del mundo, de otro, o de uno mismo. En esta novela nuestro personaje principal es extranjero de su historia, no está conectado con ella, y si bien es parte de ella y sus acciones influyen en su desarrollo, no parece en ningún momento siquiera que reconoce la reconociera; está tan alejado emocional y mentalmente, que no pare ser afectado en ningún momento por lo que pasa. Pero en la obra no solo el héroe es extranjero, el narrador también lo es y al serlo nos hace a nosotros los lectores extranjeros ya que debido a su falta de descripciones y con sus relatos rápidos durante la primera parte, nos hace alejarnos de la historia. Y eso ayuda a que podamos verla desde donde la ve su protagonista y que la transición de extranjero a dueño de la historia sea muy comprendida y aceptada por nosotros. Porque en la segunda parte cuando el narrador se compromete y comienza a formar parte de la historia hasta tal punto de que la hace suya, uno, también va comenzando a comprometerse con la historia y con el personaje uno comienza a entenderlo y comprenderlo y esas cosas por las cuales uno lo odiaba, su falta de moral, son ahora aquellas por las que uno le tiene compasión y no quiere su muerte, no lo ve merecedor de este castigo, quiere que viva, lo quiere, quiere ver cómo termina su relacion amorosa, tiene ganas de ver cómo sería su vida ahora que parece entenderla y desear vivirla.



Es increíble como Albert Camus logra esta transición de extranjeros en la lectura a lectores con deseos de que la historia nunca termine con solo modificar la forma de narrar, agregando mucha más descripciones y más reflexiones del personaje.


El narrador cambia su rol: pasa de un mero espectador que cuenta los hechos a ser parte de los hechos mismos así como el héroe pasa de extranjero en su propia historia a protagonista de ella y el lector, del rechazo a la emoción positiva. Aquí la evolución propia del protagonista de las novelas no solo está representada en el personaje sino también en nosotros mismos, ya que no es imposible terminar de leer esta novela y plantearnos cuán conectados estamos con nuestra historia y nuestra vida en todos los sentidos.


Esta es una novela que en mi marcó una gran diferencia ya que me resultó increíble cómo a lo largo de menos de 100 páginas uno es, forzado a salir, y forzado a entrar, pero en ningún momento lo siente. La novela nos sorprende a todo momento porque nos es casi imposible reconocer cuál es el punto en el que dejamos de juzgar y comenzamos a comprender a nuestro personaje. Es increíble el poder de la narración y es una locura ver que con sutiles cambios en ella se modifica toda la percepción de una historia.

Albert Camus me hizo comprender el poder de las descripciones y como su presencia o su ausencia puede hacer a uno parte o no de la historia. También nos muestra cómo uno puede ser un extranjero sin desearlo o sin sentirlo, cómo podemos vivir toda una vida alejados, alejados de la vida misma ya que uno puede vivir, tal como nuestro héroe, toda una vida plena, plena para uno mismo, pero sin darse cuenta que la única relación entre uno y esa vida es simplemente el decir que esa vida es suya, adueñarse de ella con la palabra pero alejarse con las acciones. Estas 99 páginas nos muestran cómo un simple hecho nos puede cambiar la vida y hasta nos puede devolver una vida que estaba prohibida, cómo es que todo lo que uno creía correcto al final no lo era y cuán simple es la diferencia entre lo correcto y lo que no lo es, pero aun así cuán complicado es saberlo.

Kevin Grünbaum

Esta brevísima alba

La obra “El Extranjero” de Albert Camus, nos cuenta sobre un hombre que vive la vida, se podría decir, sin sentirla, sin disfrutarla, o disfrutándola a su manera. Se puede ver que no está seguro de sí mismo, de las cosas que dice o que hace, es un hombre muy indeciso. Este personaje al finalizar la primera parte de la obra, mata a una persona, y es encarcelado por este hecho. En la cárcel, después de un tiempo, él siente por primera vez su vida y la reflexiona, mucho más de lo que pudo haberla pensado afuera de ese encierro; esto se demuestra cuando, en sus últimos días de vida, reflexiona con el capellán; este es un párrafo que me gustó mucho y me dijo mucho sobre el valor que quiere transmitir esta obra: “pero estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de esta muerte que iba a llegar. Sí, no tenía más que esto. Pero, por lo menos, poseía la verdad, tanto como ella me poseía a mí. Yo había tenido razón y hubiera podido vivir de tal otra. Había hecho esto y no habría hecho aquello. No había hecho tal cosa en tanto que había hecho esta otra. ¿Y después? Era como si durante toda la vida hubiese esperado este minuto…y esta brevísima alba en la que quedaría justificado.”



Esto nos muestra un cambio de este personaje, que se dio cuenta de que su vida ya no iba a cambiar y que solo sus palabras lo iban a acompañar, mucho después de muerto, que no iba a dejar de hablar, pero que se arrepentía de sus hechos, y no solo de haber matado, sino de haber pasado esa vida, de no haberla podido aprovechar.

Ser un extranjero de su vida para ir a una segunda y mejor vida.

La vida es mucho más de lo que uno puede ver o percibir, es necesario darse cuenta de que la vida es una sola, de que la vida hay que disfrutarla, y poder reflexionar sobre las cosas que hace, para así corregirlas, y tener una mejor vida. No hace falta darse cuenta de las cosas malas que hizo uno, cuando ya no lo puede cambiar, como Meursault (el protagonista de esta obra) que se dio cuenta de las cosas que hizo, las reflexionó, las analizó, pero todo esto en la cárcel y días antes de que le cortaran la cabeza.

Esta obra es muy interesante ya que el autor, Albert Camus, cuenta la obra en primera persona, la cuenta como si hubiera sido él, el personaje Meursault. Nos cuenta su vida, su pasado, hasta llegar al presente, y siguiendo relatando la historia de él, finalizando hasta el último capítulo de la novela.

Camus, haciendo esto, por lo menos a mí, me genera la sensación de que yo mismo estoy en la historia, que estoy en la novela, que soy parte de esa vida y que la estoy viviendo en los ojos de este personaje principal. A que yo pueda percibir y sentirme así, ayudan mucho los verbos que el autor usa, el presente, pretérito perfecto compuesto y el futuro, para que la enunciación que usa sea el discurso, utilizando en toda la obra la primera persona.


La conclusión a la que uno puede llegar es que con esta obra uno se da cuenta de que este personaje, Meursault, puede y podemos ser cualquiera de nosotros, capaz cometiendo otros hechos, pero unos actos que nos juzguen para toda la vida, y no poder remediarlos, dándonos cuenta del dolor que uno causó, para recién ahí reconocer lo valiosa que es la vida. Y poder No ser un Extranjero de la vida, en nuestra propia vida, y poder decidir lo que uno quiere para uno mismo y para las demás personas que quiere o tal vez no, pero que valen la pena. En la parte del análisis me enseñó elementos de la voz y la focalización que no sabía, como la localización deíctica, que es algo que tiene mucho esta obra que analicé, como el lazo que genera el autor entre los acontecimientos del pasado con los del presente.


Los dejo con un pequeñísimo poema


Esto nos muestra un cambio,

El cambio de este personaje,

Este hombre,

Este hombre que se dio cuenta de que su vida ya no iba a cambiar

Y que solo sus palabras lo iban a acompañar.


Pablo Amaru Molina

la expulsión al paraíso al revés

Todo Metamorfosis

Lo más remarcable de La metamorfosis de Franz Kafka es la manera en la que está tratada la ficción. Kafka relata la historia de una manera que lo hace ver real, humaniza tanto al personaje que nos hace creer que de verdad podría pasar. Eso es justamente lo que nos hace interiorizarnos con el protagonista.


Irreversible

La novela toca ciertos temas como el miedo al mundo exterior, la culpa, el rejuvenecimiento con el trabajo, relación padre e hijo, el individuo en contra de la sociedad, que pueden ser unidos por la relación de tres palabras MANZANA-CULPA-TRABAJO. Estas palabras representan lo que sería la expulsión del paraíso en el Génesis. El parentesco de la historia de Gregorio Samsa y la de Adán y Eva no difieren en mucho, de hecho es casi lo mismo pero a la inversa.


El resto

No todos leímos lo mismo. Boquitas pintadas de Manuel Puig tiene en su interior una variedad de personajes, en los cuales es difícil distinguir el protagonista, cambian constantemente los que hablan, y estos cambios confunden debido a que como explicó mi compañera Dana: “En el momento que uno ya está cómodo con la forma en la que está transcurriendo la historia, y ya asimiló de cuál de los tantos personajes está hablando; nuevamente Puig te impone otro formato, algo más para comenzar a entender de nuevo.”

Las diferencias que encontramos en esta novela con la que estamos tratando es que hay un único personaje principal y héroe fácilmente reconocible llamado Gregor Samsa. Lo que se puede encontrar de parecido es que por momentos también es un poco confuso por el cambio de puntos de vista que se hacen a lo largo de la obra.

Santa Evita de Tomás Eloy Martínez narra hechos históricos; cambia a cada rato los tiempos, es decir, va de futuro a pasado y viceversa todo el tiempo. Cosa que no ocurre en La metamorfosis, pero ambas vistas en profundidad tienen un especie de complejo con la ficción. "Si la historia es-como parece- otro de los géneros literarios, ¿por qué privarla de la imaginación, el desatino, la indelicadeza, la exageración y la derrota que son la materia prima sin la cual no se concibe la literatura?"(destacado en Santa Evita)


De novela

Se plantea en la obra de Kafka un héroe individual, Gregorio Samsa, que es presentado como un héroe desde un principio el cual lleva a su familia adelante él solo, saliendo a trabajar día y noche.

Su deseo es dejar de trabajar, pero antes finalizar de pagar la deuda de su padre en su odioso trabajo. Cuando por fin su oportunidad se presenta, por medio de un conflicto externo (se convierte en un insecto), comienzan los conflictos internos que lo humanizan, ya que al ser un insecto necesitamos mostrar que sigue siendo una persona por dentro.

Los conflictos se van mezclando a lo largo de la historia, y juntos provocan el comportamiento de Gregor. Él necesita ser fuerte, poder soportar todo el sufrimiento por el que pasa, es eso lo que no lo dejó ver su error el cual fue que en el momento que pudo se mostró y dejó que su madre y hermana lo vean.

En el momento de su error él no es consciente de las consecuencias que este puede llegar a tener. Su padre se enfurece casi a punto de matarlo con una manzana (tirar una manzana puede ser muestra de que ya no lo reconoce como su fruto) y carga con ella en su espalda hasta finalizada la obra. Es ahí donde su hamartía le juega en contra y es olvidado, su cuarto se inunda de polvo, deja de ser atendido como un rey para pasar a ser uno de sus plebeyos.

El pathos de este personaje entra en juego cuando es hipnotizado por la música de su hermana, abandona el cuarto para ir a donde ella se encontraba y cuando lo ven, entra en estrés, vuelve rápidamente a su habitación y al siguiente día lo hayan muerto. Luego de esto se aproxima el alivio para todos.

Su familia reconoce el crecimiento que habían hecho luego del suceso, su padre había rejuvenecido trabajando luego de años de no hacer nada, su hermana se había empezado a preocupar un poco más por ella, y por último su madre también había conseguido trabajo y quería conseguirle un novio a su hija ya que la veía mejor.

De Kafka a Pecchia

¿Qué pasaría si el proceso de nacer, tener una vida con conflictos/culpas, la aceptación y con ella el trabajo, sucediera al revés? ¿Sería todo más fácil acaso? ¿Qué persona no sueña con el paraíso? ¿Quién nunca se pregunto qué hubiese pasado si Adán y Eva no hubiesen comido la MANZANA prohibida? Yo les voy a contar una historia donde lo inexplicable, lo que todos soñamos se hace realidad, uno de estos días llegar al paraíso.

(Se escuchan sonidos raros, gritos, pero no se saben de qué clase de criatura vienen) de pronto se ve esta cosa extraña. Se lo ve raro, como si no supiese que está haciendo así. Cree que es un sueño pero se empiezan a escuchar voces, este no comprende lo que estaba ocurriendo, pero pronto se iba a tener que acostumbrar porque iba a permanecer ahí por un largo rato. Comienza a recordar sus odiosos días de trabajo como comerciante y por primera vez se alegra de estar ahí.

Luego de años de trabajo su culpa empieza a aumentar, el no hacer nada lo hace pensar, plantearse cosas que nunca se le habían cruzado por la cabeza. Ya pasado el tiempo se da cuenta que puede salir de ese lugar, pero es como si estuviese obligado a quedarse.

Un día se le presenta la oportunidad de romper la única “obligación” que tenía, no se da cuenta de las consecuencias que podía llegar a tener y su vida corre un grave peligro con una manzana arrojada por su padre, el fruto queda incrustado en su espalda.

Es como si hubiese vuelto a nacer en otro cuerpo, los tratos que se le eran dados ya no eran los mimos, había pasado de ser atendido como un rey para pasar a ser uno de sus plebeyos. Su vida empieza a oscurecerse, lo que ayer estaba limpio hoy es pura suciedad. Es ahí donde conoce su fruto, abre sus ojos, conoce su realidad y la acepta.

Encerrado en su cuarto, sabiendo que esa vez que salió fue la única y que jamás volvería a pasar. Pasado un tiempo, escucha a su hermana tocar el violín luego de años de no hacerlo, hipnotizado por la música necesita abandonar el lugar donde él se encontraba para poder llegar hasta ella. Cuando lo hace se encuentra con su familia entera y además los huéspedes que esta tenia para poderse mantener luego del suceso, debido a que anteriormente él era el único que trabajaba y llevaba a toda la familia en su espalda, al igual que ahora hacia con la manzana.

En el preciso momento que se da cuenta que está siendo visto por todos, sale disparado a la habitación lo más rápido que puede. Muere estresado pensando que iba a ocurrir, pero para él y para toda su familia termina en alivio. El había conseguido la mayor libertad que podría tener, y su familia había rejuvenecido, luego de haber conocido el paraíso donde ninguno de ellos trabajaba, sucedido el hecho tuvieron que adecuarse a las circunstancias y comenzar a laburar y en ese periodo de tiempo la cabeza se los comía pensando cómo iban a salir de esa situación. Luego de tanto sufrimiento ellos por fin se habían relajado.

¿Sera este el camino al paraíso? ¿Así de estructurado estará? ¿Luego del sufrimiento se llega? La vida de este sujeto puede ser tomada como la del protagonista de “el viaje a la semilla” donde su vida corre para atrás naturalmente. Quizá la de nuestro protagonista no valla para atrás pero si los hechos como nosotros los conocemos. MANZANA-CULPA-TRABAJO, TRABAJO-CULPA-MANZANA. Hay entra lo real en lo ficcional, pareciera un modo imposible de hablar sobre nuestro mundo. Es por eso que sentimos tan nuestra la historia, porque está más cercana de lo que pensamos.


Georgina Pecchia

jueves, 20 de noviembre de 2008

Lacrimógena y cruel novela rosa

El jueves 27 de noviembre de 2008 a las 15:00 la madre de Dana entró a su cuarto, despertándola a los gritos, remarcando lo tarde que era. El ya mencionado jueves 27 de noviembre a las 16 30, Dana se sentó frente a la computadora, dispuesta a empezar su trabajo, pero se distrajo en otras cosas absurdas del mundo virtual.

El ya mencionado jueves 27 de Noviembre de 2008, a las 17 hs, Dana finalmente se dispuso a escribir acerca de Manuel Puig y sus Boquitas Pintadas, y descubrió muchas cosas, en principio, lo mucho que la había disfrutado.


Manuel Puig fue un apasionado del cine, a ese arte se dedicó en un principio, y luego empezó a escribir. La sensibilidad es lo que lo caracteriza, y no quiero ser tan básica como para atribuirle esto a su homosexualidad, pero en Boquitas Pintadas, algo femenino está presente. Él mismo decía que debía haber nacido mujer, y se llamaba a sí mismo Rita o Julie -por Julie Christie-. Hablaba de los demás en femenino, dándoles nombres de actrices: Carlos Fuentes era Ava Gardner, Mario Vargas Llosa era Elizabeth Taylor, Tomas Eloy Martinez era Faye Dunaway o Jane Russell.

"Soy una mujer que sufre mucho"; "Si pudiera, cambiaría todo lo que voy a escribir en la vida por la felicidad de esperar a mi hombre en el zaguán de la casa, con los rulos hechos, bien maquillada y con la comida lista. Mi sueño es un amor puro, pero ya ves, estoy condenada a los amores impuros."

Boquitas pintadas es un reflejo de este sufrimiento y esta pasión por el amor. Es para mi una lacrimógena y cruel novela rosa.

Con ese estilo de agenda informativa con detalles cronológicos; con la colaboración de un narrador omnisciente y con el uso de pensamientos y conciencias relatadas, fichas de sala de maternidad, noticias de la policía, obituarios y especialmente cartas y tangos los lectores vivimos cómo se va escribiendo, poco a poco, esta historia de amor, crimen y desencuentros.

Me sorprendió desde el primer momento la manera en la que está narrada. Manuel Puig no se conforma únicamente con contar la historia de una manera. Alterna. El discurso toma distintas formas, conmuta, lo que no facilita la labor de deducción, sino que lo hace más jugoso, más exprimible y así genera una forma de intimidad con los personajes: uno no conoce solo una cara de Juan Carlos y de Nené, se entera de lo que piensa, de lo que hace, lo que siente. También estos cambios confunden, en el momento en el que uno ya esta cómodo con forma en la que está transcurriendo la historia, y ya asimiló de cuál de los tantos personajes está hablando, nuevamente Puig impone otro formato, algo más para comenzar a entender de nuevo.


La novela comienza y termina con una muerte. Está estructurada en dos partes y dieciséis entregas; y cada una tiene como epígrafe líneas de un tango, que suelen ser de Gardel o de Le Pera.

La primera parte “Boquitas pintadas de rojo carmesí”, comienza con la lectura de Nené, del obituario de Juan Carlos. En esta primera parte, Puig nos "entrega" el romance de Nené con el hermoso, seductor, e infiel Juan Carlos Etchepare. También encontramos aquí, en un segundo plano que cuesta identificar como tal "segundo", el triángulo de Mabel, Raba y Pancho, quienes proporcionan el elemento oscuro de crimen y suspenso de esta trama, y la relacionan íntimamente con el género policial.

La segunda parte es titulada “Boquitas azules, violáceas, negras” y es la encargada de desatar las tensiones que empezaron en la primer parte. “Boquitas pintadas” es una frase de un tango. Y como dijo sabiamente Kevin Cabuli, la novela en sí es un completo tango. El autor explica: “yo sentía que esos personajes, de un pueblo en La Pampa, estaban inmersos en una atmósfera gardeliana, que eran personajes que creían en las letras de los tangos sin atreverse a vivir como un tango”. Los personajes son muy reconocibles, y esto genera la intimidad y el encanto del lector por la obra. Juan Carlos es el galán de telenovela, machista y arrogante. Nené es inocente y quiere hacer lo correcto; fue víctima sexual del Dr.Aschero, lo cual la avergüenza; sigue enamorada de Juan Carlos y aunque se casa con otro, no puede ser feliz. Ella idealiza al novio enfermo y con el paso del tiempo se olvida de sus defectos y de sus traiciones. Celina, hermana del protagonista, es claramente la villana de la obra. Mabel es la niña rica, consentida que termina mal, y te decepciona con el escándalo con Pancho. Pancho y Raba son típicos personajes humildes, usados y maltratados por los patrones o por las condiciones sociales en que viven. De los personajes femeninos, la Raba es la que mejor termina: rodeada de hijos, casada con su vecino y gozando de sus numerosos nietos a pesar de haber asesinado a Pancho al darse cuenta de su engaño.


Llore, sufrí y me enamoré mientras pasaban las páginas rosas. La argentinidad y el romance de Boquitas Pintadas van a hacer seguramente, que el pueblo de Vallejos me acompañe a todos lado.

Dana Lerner


Días después de la última página


Los cachorros, de Mario Vargas Llosa es una novela cuya duración excede la del cuento pero a comparación de la generalidad de las novelas, es corta. Sin embargo, el plano ideológico está fuertemente representado y esto hace a la trama infinitamente compleja y rica. El conflicto de Los cachorros es, definitivamente, complicado y extenso. Aún así, está narrado de una forma breve (en cuanto a número de páginas) que invita a lector a permanecer atado a ese conflicto hasta que se convierte en propio, tal vez un tiempo después desde que se concluye la lectura.

En la obra de Vargas Llosa se identifican características del contexto burgués, el cual forma parte de los orígenes de la novela. Se destaca el individualismo, al intentar erradicarlo con el narrador colectivo y con la ausencia de un punto de vista individual. De este modo se confirma el nivel de incorporación del individualismo en las personas cuando claramente, notamos su ausencia en la escritura.

Cuellar, el personaje principal, siente el peso del progreso como una necesidad, como una obligación. Aunque el progreso lo lleve a la desgracia y no esté de acuerdo ideológicamente con lo que implica. Los debates psicológicos del personaje están presentes en cada palabra de la narración, y este desentendimiento se produce a raíz de la ausencia de un narrador específico y el rejunte de todos los posibles.

A simple vista, parece que Los cachorros tiene una mirada general de todo, pero es a partir de esa mirada general que se puede tener libre acceso a los conflictos internos de Cuellar.

Luego del despliegue de todas estas reflexiones generales acerca de la obra, me fijaré en el aspecto más provocativo que hallé en ésta. El juego con la mezcla narrativa afecta al lector a tal punto que se afecta, también, su percepción del conflicto interno del personaje al que me referiré como principal: Cuellar.

La falta de un narrador específico en Los cachorros, convierte a la obra en una tragedia.

Según Aristóteles, La tragedia es la imitación de una acción de carácter elevado y completa, dotada de cierta extensión, en un lenguaje agradable, llena de bellezas de una especie particular según sus diversas partes, imitación que ha sido hecha o lo es por personajes en acción y no por medio de una, la cual moviendo a compasión y temor, obra en el espectador la purificación propia de estos estados emotivos.

Entonces, en Los cachorros las acciones tienen un alto nivel de densidad, no así los detalles estéticos o del inconsciente. Todas estas acciones son las marcas del presente y del futuro de los personajes, son los motivos, son las causas. Tal como apunta Aristóteles en su definición, el lector se involucra como si estuviera viviendo la obra en carne viva.

Aristóteles habla de la catarsis, un proceso que implica dos momentos: uno de identificación y de sufrimiento por la acción y otro, de la liberación de ese dolor, apaciguador y placentero. En la obra hay una liberación del dolor con la muerte de Cuellar, que se le aparece como la mejor solución a la vida encrucijada, ya que adaptándose sufre y marginándose también.

Aristóteles hace hincapié en que “la tragedia no imita a los hombres, sino una acción, y la vida, la felicidad y la desgracia están en la acción y el fin de la vida es una manera de obrar, no una manera de ser”, y, justamente, los hechos que atormentan a nuestro personaje no se dan según su forma de ser, sino por las acciones que no son determinadas por él, sino impuestas por la demanda social (vista en una narración desinteresada, despersonalizada, pretende abarcar todo y no abarcar nada). No interesan en Los cachorros las personalidades particulares y únicas de los personajes. El fin de la vida de Cuellar no se da por su forma de ser, como dirían sus amigos al final de la obra “(…) pobre, decíamos en el entierro, cuánto sufrió, qué vida tuvo, pero este final es un hecho que se lo buscó”, sino que se da como una manera de obrar, una salida elegida (inconscientemente, ya que sufre un accidente durante sus etapas de ebriedad y “holgazanería”).

Si hubiese un narrador fijo y hubiera, por ende, un punto de vista muy desarrollado, no podría generarse la sensación de complicidad colectiva, de culpa, de desgarro, de remordimiento.

En la misma historia contada en Los cachorros, es evidente el peso del accionar en la realidad, ya que para pertenecer, se demuestra mediante acciones y haciendo se es. Haciendo como es esperado por la mayoría.

Con respecto a la acción y el carácter, se genera una percepción diferente entre los personajes de la novela con respecto a Cuellar y del lector. Para los amigos del personaje (y no hablo del lector, sino de Choto, Chingolo, Mañuco y Lalo), el protagonista está moralmente perdido, en un abismo, en suciedad. Es por esto que no parecen sufrir su muerte. Sin embargo, una reacción distinta se da con el lector. Éste sí pudo identificarse con el protagonista, y lo figuró ínfimo en un mundo inmenso y desmoralizante. No juzgó a Cuellar ni a quiénes lo juzgan. La sentencia es de antaño, tiene antecedentes que para mí son inalcanzables, difíciles de identificar a ciencia exacta.

Hay un hecho en la novela de Llosa al que me gustaría remitirme: la “castración”. Como indican las pautas de la tragedia de Aristóteles, este hecho (quizás el más violento de todos) no está narrado de forma explícita, ni como si estuviera pasando en aquel momento. “(…) oyó aullidos, saltos, choques, resbalones y después solo ladridos, y un montón de tiempo después, les juro (pero cuánto, decía Chingolo, ¿dos minutos? Más hermano, y Choto ¿cinco? Más, mucho más) (…) se imaginaba que eran lisuras, idiota, por la furia de su voz, los carambas, Dios mío, fueras, sapes, largo largo, la desesperación de los Hermanos, su terrible susto. Abrió la puerta y ya se lo llevaban cargando, lo vio apenas entre las sotanas negras, ¿desmayado?, sí, ¿calato, Lalo?, sí y sangrando, hermano (…)” Los personajes cuentan este hecho de “boca en boca”, y no es instantáneo, sino que se indaga sobre éste y se arma la escena luego de que la tragedia ha sucedido.

De la misma forma sucede la muerte de Yocasta: “ (…) Y, después de esto, ya no sé cómo murió; pues Edipo, dando gritos, se precipitó y, por él, no nos fue posible contemplar hasta el final el infortunio de aquélla; más bien dirigíamos la mirada hacia él mientras daba vueltas.”

En ambos casos, la esencia del hecho está, más no así el grado de obscenidad que implicaría el detalle de la acción.

El último aspecto en relación a la tragedia y la narración en Los cachorros que quisiera destacar, es la presencia del coro en la tragedia griega. Éste interrumpe la acción constantemente y obliga al lector a volver sobre los hechos y reflexionar acerca de lo que ha pasado y lo que sucederá. El juego con los tiempos verbales en la narración (varía incesantemente así como el punto de vista) nos remite todo el tiempo a lo que pasó hace un instante, a lo presente y a lo que vendrá. A la incertidumbre, al qué hacer y al sentido final del accionar en su conjunto. El coro no genera una lectura fluida, sino que pone obstáculos en la lectura para enriquecerla, y esto, en Los cachorros, se produce con la narración no ortodoxa, que obliga a detenerse en cada onomatopeya, en cada gesto, en cada mirada.

A modo de dejar en claro todas las cuestiones referidas a la “poco ortodoxa narración”, me referiré a los teóricos de Susana Reisz. (Teoría y análisis del texto literario. Bs As. Edicial. 1989). Habla de los relatos “sin narrador”, en los que el narrador deja “solo” al personaje, callándose, para que éste, y solo éste asuma la palabra. Entonces, en Los cachorros, asumen la palabra muchas voces cuyos dueños desconocemos.

También el narrador adopta la forma de “narrador exterior al mundo narrado”: “(…) ellos se miraban de reojo, Lalo se reía (…)” y la forma de “narrador interior al mundo narrado” en primera persona: “(…) Aún no fumábamos (…) estábamos aprendiendo a correr olas, a zambullirnos desde el segundo trampolín (…)”.

Susana Reisz menciona otros modelos del uso de personas gramaticales, pero la esencia de Los cachorros es que existe una amplia mezcla de estas numerosas posibilidades.

Por otro lado, la autora se refiere a la distancia y focalización y propone varios modelos. También en este caso, se presenta una gran mezcla de estos puntos en la novela. Por ejemplo, “un focalizador exterior al mundo narrado que sin completar los datos de la percepción con hipótesis ni valoraciones implícitas se limita a registrar, a la manera de una cámara, los comportamientos visibles y audibles de los personajes y que, por consiguiente, permanece ´ausente´ es decir, ignorante de todo lo que ocurre en sus conciencias pero efectivamente presente en su calidad de focalizador.”: “(…) un Domingo invadió la Pelouse del Hipódromo y con su Ford ffffuum embestía a la gente ffffuum que chillaba y saltaba las barreras, aterrada, ffffuum”

Es infinito el nivel de análisis al que se puede llevar la obra, principalmente por el lado de las diferencias con otras lecturas. Dejándome llevar por el aspecto de la escasez de un narrador específico, desemboqué en un terreno ya transitado: el de la tragedia. Se cual sea la lectura que haga cada vez que relea Los cachorros, creo que siempre voy a sentirme cómplice los sucesos descubiertos días después de haber pasado la última página.

Martina Mainardi

viernes, 9 de mayo de 2008

Hipótesis de escritura

Después de habernos metido en largas discusiones (por lo menos dos clases enteras hablando sobre qué es la poesía para cada unos de nosotr@s, del compartir algunos ejemplos de lecturas que ya teníamos o de canciones populares), nos dedicamos a leer con cuidado algunas.

Se trata de un momento crucial del trabajo del año. Si bien tenemos una práctica previa en la escritura de comentario de textos literarios, se trata ahora de encaminarnos hacia una producción crítica más formalizada (siempre considerando que l@s que leen y escriben son jóvenes adolescentes, no profesionales del ámbito académico).

La lectura se realiza como por capas: una primera vez, que a veces -¿por qué no?- es la mejor, en la que según su inquietud van señalando lo que sienten que pueden compartir con sus compañer@s y conmigo: algun@s preguntan por lo que no entienden, otr@s señalan descubrimientos de cosas raras, otr@s reformulan lo que el poema (les) dice, algun@s se imaginan para ello la situación que estaba viviendo el autor/ la autora cuando lo escribió (o su estado de salud mental, je) y así por el estilo.

En general, elijo para este momento un poema muy breve, lo copio en el pizarrón y dejo espacio para ir tomando apuntes allí mismo, tirando flechas, a partir de los aportes. En esta toma de notas, voy organizando sus dichos en tipos de comentarios, según recurrencias y excepcionalidades. Queda implícito en esta tarea un criterio que corresponde al saber disciplinar específico: yo sé leer en sus comentarios unos saberes sobre convenciones genéricas, tradiciones en cuanto a prácticas de interpretación, saberes especializados para el análisis aprendidos previamente, y yo sé también de unas relaciones entre esos planos que me permiten disponer del espacio en el pizarrón de modo tal de preparar su gráfica.

Al final, ell@s ya se van dando cuenta de que sigo algún orden en mi escritura y van guiándome, explicándola, corrigiéndome si entendí mal el sentido de un comentario (ell@s saben qué entendí según dónde lo anoto). Si esto no se da de suyo, lo propicio y entonces, me corrigen ante la explicitació del código y ordenamos tod@s junt@s las notas. Este suele ser un momento de revisión, entre pares, sobre lo dicho y de discusiones incluso acaloradas.

Quien viera el pizarrón podría equivocar lo allí escrito con un torbellino de ideas. Lejos de eso, para mis alumn@s y para mí es una primera producción colectiva que nos incluye a cada uno con su identidad, de expasión y contenida a la vez, y que busca por tanto su orden textual (el torbellino apela a otro tipo de producción, más abierta a lo inconsciente, al pensamiento no controlado, aquí, en cambio, estamos casi todo el tiempo discutiendo sobre por qué se nos ocurren ciertas cosas y cómo llamar y relacionar a esas ideas). Cuando les queda copiar en sus carpetas pueden reproducir o no visualmente la disposición gráfica que quedó en el pizarrón porque de todos modos conocen su significado (han participado de su generación) y pueden reformularlo (en general, para esto, buscan confirmación: saben que hay una relación entre ese orden visual y los significados de ese aprendizaje).

En el diálogo que entablamos mientras van haciendo sus sugerencias voy dando nombres de figuras y recursos cuando los describen más acabadamente y eso siempre genera nuevos hallazgos de otr@s compañer@s en el mismo sentido.

En una segunda clase, se enfrentan a esos apuntes para recordar a qué observaciones sobre el poema se referían (los apuntes no son lo mismo que la idea completa, sus ejemplos, ni el poema integrado), a veces esto en pequeños grupos. Esto hecho, les propongo del modo más clásico que cada uno piense de qué le habla el poema, aquí y ahora: es una decisión, no algo obvio; el poema podría hablar de muchas cosas pero yo no leo todas, no muchas al mismo tiempo, tampoco, honestamente. (Personalmente, como docente, estoy requetearchisuperpodrida de esa cantilena de que "un poema -cualquier texto literario- tiene múltiples, infinitas lecturas posibles", que "cada quien lo lee como quiere" y que después nadie lea nada, en resumidas cuentas. Hacer una lectura es un enorme trabajo, así que a eso nos dedicamos.) Compartimos esos temas en una ronda y van haciendo un listado que implica reconocer diferentes nombres para aproximadamente la misma idea, o hacer distinciones sutiles cuando nombrar de otro modo no da lo mismo.

Y entonces, elijo uno al azar y le pregunto: ¿qué le dice sobre ese tema, el que él/ella mencionó, el poema?, por ejemplo, ¿que la soledad qué? Y empieza a contestarme y por ahí se le suman otr@s, claro. Entonces, anoto esa proposicion en el pizarrón. El poema x plantea que "la soledad" (o... un sujeto, digamos) "es un vicio" (o... un predicado, ¿no?). "El poema x representa a la soledad como un vicio" es otra versión y hay muchas formas posibles de escribirlo. Jugamos a inventar unas cuantas hasta que la cuestión (de la escritura) queda clara. Sobre esta primera oración, empezamos tod@s a llenarla de preguntas, de cosas que habría que explicar para de dónde fue que se nos ocurrieron (a esta altura esta proposición es de tod@s, no solo de quien la propuso inicialmente). En realidad, lo que hacemos es poner signos de interrogación a las palabras claves de la proposición y debajo con diversos pronombres interrogativos vamos desarrollando preguntas sobre ellas. Después, a veces, tiramos líneas para asociar tipos de preguntas o para ordenarlas según cierta lógica. Entonces explico que las respuestas a esas preguntas pueden ir construyendo el contenido de nuestra exposición del análisis del poema. Y que todo el texto en definitiva defienderá esa idea original que es nuestra hipótesis de lectura.

Diversos caminos pueden seguirse de esto:

a) Escribimos colectivamente ese texto en el pizarrón (toma dos clases, al menos). Para eso suelo sugerir de tarea que cada uno/a responda algunas de las preguntas "parciales" planteadas. Cuando encaramos esta minuciosa tarea aparece casi siempre un momento muy interesante, uno que podría llamar -parafraseando a María José Bravo cuando propone "prestar la lectura"- un "prestar la escritura". No siempre, pero cuando sé que puedo efectivamente decirlo con una imagen que les va a gustar, que puedo sintetizar sorprendentemente lo que a ell@s se les enreda -si no va a hacer una gran diferencia, no lo hago ni ahí, ¿para qué molestarl@s?-, entonces, sí, pido permiso y borro y reescribo. En ese mismo momento o en una relectura de control, si ell@s no comentan nada (cosa rara, en general estallan en un "así no vale", o "yo no hubiera escrito nunca eso", etc.), les pregunto qué hay que ell@s no hubieran dicho así. Empezamos con esto un diálogo sobre lo que creemos que es correcto (generalmente lo complicado parece mejor dicho solo porque no se entiende, como si esta fuera una ¡maldita! -mal dicha- marca del saber); sobre permisos para explicar por medio de imágenes (otra forma de personalización de la escritura crítica, mucho más interesante y productiva que el "yo creo", "según mi opinión", que tratamos de evitar y sustituir por argumentos); sobre cosas que siempre les intrigan: el uso del punto y coma o de los dos puntos, la necesidad y la diversisdad de los conectores, entre otras.

b) Sobre la base de la misma tarea para el hogar, en pequeños grupos arman el texto ordenando las respuestas parciales y produciendo las que falten para dar coherencia al texto.

c) Alguna vez jugamos una suerte de cadáver exquisito pero de explicaciones: a cada "paso de la ronda", yo tiro una pregunta y ell@s reponden. Luego, el "disparate" resultante es motivo de una búsqueda de sentido (la proposición) que reordene en texto las ideas sobre el poema. (Esto es muy requetedifícil pero, más allá del resultado, se aprende sobre el orden de las ideas, sobre la búsqueda de coherencia en la escritura: que no alcanza con decir siempre todas cosas sobre el poema analizado, sino de construir sobre él una idea a lo largo de todo la exposición. Esta suele ser una pregunta motivadora: ¿qué idea querés dejar sobre el poema a través de tu texto?)

d) Sobre el modelo inicial de la proposición expuesta, cada uno vuelve individualmente o en duplas sobre el propio tema -o uno dicho por un compañero/ una compañera y que les interesae más que lo que ell@s habían pensado, también, ¿por qué no?) para elaborar una hipótesis personal; formular las preguntas a ella (para esto mejor que se ayuden entre compañer@s, por razones obvias: la necesidad de la presencia del otro que me lee y no me adivina); emprender la escritura del texto.

Esto último fue lo que hicimos este año, lo que está publicado sobre el poema "preguntas" de Juan Gelman, por acá cerca. (Por eso, Solana dice con Daniela , en un momento parcial de la tarea, que "lo evaluaron desde la obsesión" y destacan esta palabra, con la que se refieren su tema; y en el título del trabajo de Kevin, Matías y Laura está el cuestionamiento inicial.) Pero en el medio incorporé algo más: les llevé copias de un texto producido de resultas del mismo trabajo el año pasado sobre otro poema, uno que ell@s habían leído y comentado pero no analizado en profundidad (uno de e. e. cummings). Les di una cantidad de preguntas para analizar la construcción de este texto (qué diferencias y coincidencias encontraban entre las ideas que planteaba sobre el poema ese análisis y las que ell@s habían comentado en clase, qué orden temático seguía la exposición, qué características tenía el estilo en el que estaba escrito que ell@s creían tendrían que imitar en el suyo, si había algo que hubiera debido explicarse mejor para que se entendiera -hubo un interesante debate sobre el esfuerzo y la colaboración que debe poner el lector también en este trabajo). Recién después de esto se dedicaron a la escritura del propio texto.

Dos cosas importantes suelen ser motivo de interrupción de la tarea para el comentario o de observaciones y discusiones en el proceso de devolución para la reescritura: ¿qué es una conclusión? y ¿cómo se pone un título? Suelo dar para esto dos o tres indicaciones para comenzar a pensar el tema. Sobre la conclusión, que no es conveniente que sea la mención de un dato suelto que no se supo cómo relacionar con los demás: si algo no se sabe qué lugar ocupa en el propio razonamiento, entonces, caben dos opciones: si es muy interesante, se puede desarrollar hasta encontrar tal relación; si no lo es, mejor callarlo: no es necesario decir todo lo que a uno se le ocurrió. Esto hace aparecer en la charla la cuestión de que lo totalizante que aparece un análisis bien expuesto no tiene que ver tanto con que se haya dicho todo lo que había para decir sobre el poema (cosa imposible) sino con que lo que se diga esté todo "bien atadito", y justamente este "atado" es lo que permite la ilusión de que no hay más donde meter un bocadillo (y la fuerza argumentativa de la cosa). Sobre el título: con que no sea la descripción de la tarea escolar ("Análisis de tal poema de tal autor") ni la repetición del título del poema (¨´Preguntas"´de Juan Gelman), y con que se sientan autorizad@s a buscar el interés de sus lectores, ya hacen títulos muy buenos, por lo general.