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viernes, 18 de enero de 2008

No hago otra cosa que pensar en ti, por alabarte y para que se sepa...

Memorias de un librero, de Héctor Yánover

Una señora elegante me pide el Martín Fierro. Como siempre, saco todas las ediciones que tengo. Si no compra ninguna, por lo menos saldrá diciendo que allí las tienen todas. Comienza a pasar las hojas de una de ellas, la deja, toma otra, la vuelve a dejar, toma otra. Intrigado pregunto:

¿Usted busca alguna en especial?

Sí –me dice- para hacer un regalo.

Le indico las encuadernadas. Las mira y las deja.

–Son todos versos –me dice en tono de reproche-. Yo busco la novela.

Me enojo.

–Señora, ¿usted es argentina?

–Sí.

–¿Qué edad tiene, señora?

–Cuarenta y uno. ¿Por qué?

–Porque ningún argentino mayor de edad tiene derecho a ignorar que el Martín Fierro está escrito en verso.

–Pero ¡yo que tengo que ver! Si el que lee es mi marido.

Los diarios y las revistas suelen estar llenos de preguntas como esta: ¿por qué escribe usted? Las respuestas suelen ser más o menos parecidas: porque si no, me muero; para vivir; para ganar fama y tener dinero; porque quiero; nos sé; no puedo dejar de hacerlo. Las respuestas a ¿Por qué lee usted? Nos darían un similar espectro, pero visto del otro lado del arco: para saber, para aprender, para matar el tiempo, para lucirme en las fiestas, porque quiero, no sé.

–La vida es triste. Yo para leer quiero ¿vio? Algo divertido, alegre, algo… ¿cómo le diré? De esos que levantan el ánimo, que dejan algo.

Por supuesto que en cuanto yo le recomiende alguna novelas de ¿esas, vio?, muy divertidas, me arrojará el inevitable:

–¿De qué se trata?

A esta pregunta he respondido de muy distintas maneras a lo largo de los años. Por ejemplo:

Cuando eran épocas de vacas flacas y me moría de ganas de vender un libro, contestaba:

–Trata de una morfinómana que conoce a un pederasta y en medio de los horrores de la guerra se salvan el uno al otro gracias al amor.

Esto es: contaba el argumento.

Independientemente de la época que se tratase, cuando no estaba comprensivo con mis clientes:

–Si yo le digo que se trata de un viejo que enloquece y se emperra en ser el héroe de los libros que ha leído, se disfraza de caballero, se pone una escupidera en la cabeza y sale montado en un matungo flaco por las calles, usted me va a contestar que no le interesan las novelas de viejos locos. Sin embargo, de eso trata el Quijote.

En épocas de vacas gordas:

–Me niego a contar el argumento de las novelas.

En momento en que me siento un didacta:

–Las novelas no valen por los temas que abordan, sino por la capacidad del autor para crear un mundo verdadero en el que nos incluye durante trescientas páginas y del que quizá no salgamos nunca del todo.


Yánover, Héctor. Memorias de un librero. Buenos Aires: Eds. De la Flor – Ed. Mairena. 1986.


jueves, 22 de noviembre de 2007

La carrera final


Estoy viviendo un viaje desesperado hacia el interior de mi mente, buscando de recuerdo en recuerdo la imagen de cierto personaje que cumpla las características de Don Quijote, pero lo que hago en este momento es nuevo. Me gusta ser innovador y no me siento en la posibilidad de usar un vulgar Homero Simpson, a un amargado Pepe Argento u a otros personajes ya nombrados por nuestra capacitada división.

Busco al personaje ideal hasta en la apariencia que tiene Quijote en mi cabeza, y es que mirando hacia la autopista se me viene uno y su leal ayudante. Un personaje malvado (lo que no coincide con nuestro Quijote) y a su ayudante fastidioso, un individuo con largo bigote, corredor de largas, duras, peleadas y tramposas carreras, un sujeto arrogante y francés.

En su programa solía conducir un “Súper Ferrari Especial 1" azul, de dos asientos, uno para Piernodoyuna y el otro para su chistoso amigo el perro Patán. Qué personaje tan parecido a Quijote: era protagonista de un programa de televisión llamado “Los autos locos”, donde el competía contra Penélope Glamour, Los hermanos Macana, Pedro Bello, la pandilla, entre otros.

Nuestro rufián es un francés malvado y tramposo que dedica su vida a las carreras y a hacer trampa en ellas para así poder ganar o ganar, para lograrlo este hombre avejentado y encorvado constantemente hace trampa pero lamentablemente nunca logra sus planes con éxito.

¿Y quién está en ese momento para acompañarlo? Su ayudante perruno y pulguiento, que relacionado con Sancho, es el “cable a tierra” de su patrón. Patán, que tantas veces se rió burlonamente y también a gruñido por causa de las locuras de su amo.

No logro recordar una carrera ganada por estos dos personajes tanto limpia como suciamente, y me cuesta recordar también, una batalla ganada a mi parecer, por Don Quijote y su amigo Sancho, ya sea contra molinos de viento, dueños de posadas malhumorados, patrones castigadores o guardias carceleros, he ahí que nuestros amigos corredores no han salido bien de las carreras como nuestros aventureros han salido tantas veces lastimados y malheridos de las batallas.

Pero Don Quijote y Sancho están siempre en la arena como Piernodoyuna y Patán. Estos dos viejos sujetos tienen una visión totalmente equivocada de la realidad y cada vez que intentan hacer algo, por así decirlo, les cae una piedra desde arriba.


miércoles, 21 de noviembre de 2007

El hilito

En el marco del cierre del segundo trimestre del año, volvimos sobre nuestra cuestión central: la perdurabilidad y a la carga con nuestras preguntas: qué o quiénes perduran, de qué maneras, por qué causas, con qué consecuencias (dichas de manera muy general). Buscamos, recorriendo las tareas realizadas durante el trimestre, las que pudieran dar respuestas a algunas de estas preguntas. Lo que sigue es un caso.

Un día llegué al aula con dos textos para leer en voz alta. No anuncié el tema de la clase, el tema era construirlo entre todos a través de la lectura, como ocurre en la historia misma de la literatura, en la que nada existe sino a condición de ser leído (de primera o de quinta mano pero leído).


Uno era el capítulo original de El ingenioso hidalgo… en el que Don Quijote dirige su discurso relativo a las armas y las letras; el otro, la obra de Federico Jeanmaire (con Ángeles Durini, autor de la adaptación de la obra de Cervantes, con la que trabajamos) Papá. Esta es una obra autobiográfica muy intensa, impecable e implacable su belleza literaria, que entrama de la vida de Federico las relaciones con su padre militar y con su patria, en el contexto de la muerte del hombre y de la crisis nuestra del 2001. La oposición entre las armas y las letras que Don Quijote nos había presentado es claramente legible como motivo al interior de esta narración, de la que leí algunos fragmentos. Pero además, Jeanmaire se reiteraba como puente entre Don Miguel de Cervantes y nosotr@s, nuestro tiempo.

Varias asociaciones provocó esta lectura: se revisó el contexto histórico en el que Don Quijote enuncia su discurso, se observó la relación aparentemente paradójica entre el personaje y su autor; se recordaron otras obras en las que aparecía de otros modos la misma oposición: el historiador Mosca en El Eternauta y hasta el historietista mismo narrador de esa historia; se recordaron numerosos autores de literatura que han tenido su palabra como arma: Germán Oesterheld, Juan Gelman, Rodolfo Walsh, Miguel Hernández y la tensión más general de la literatura con el poder represor; se asoció este discurso, entonces, con otra escena que volvía a convertirse en motivo: la de la quema de libros y vino a la memoria Fahrenheit 451 de Ray Bradbury; se criticó el argumento de políticos contemporáneos abanderados de la libertad y la paz que no tienen otras armas que las de la violencia; se recordaron situaciones personales en las que una palabra había herido más que una piña; se relacionó la distribución entre las fuerzas físicas y las de la elocuencia con la tradición en la formación de los géneros sexuales.


Estaba claro en el tiempo de las conclusiones que esta actividad había hecho aparecer el concepto de motivo literario como algo que perdura hilvanando las obras y el pensamiento de una cultura y que, en ese hilo, nos lleva de unas obras a leer o releer otras.

A su vez, viene siendo esta oposición entre las armas y las letras un enlace, al interior del programa de estudios como discurso, para nuestra aproximación al Martín Fierro de José Hernández, en los tiempos en los que, en nuestro país, la diferenciación entre la actividad política, la militar y la literaria todavía estaba en ciernes, como él.

Las fotos son de Mariana Capponi. Muchas gracias.
_________________

Nota para que la lea algún amigo, alguna amiga, de Federico Jeanmaire y le cuente: vari@s alumn@s salieron de esa clase a comprar tu libro.

viernes, 16 de noviembre de 2007

El Publi-Pueblo

Luego de tener una visión general del libro y conocer en profundidad todos los actos, decido dirigirme al Teatro San Martín a ver Un Enemigo del Pueblo. Sentado a media sala, sin estar muy adelante ni muy atrás, comienzo a situarme en la obra. De esta manera creo estar en fines de 1800, en un pequeño pueblo liderado por burgueses acaudalados. Me siento un habitante de un pueblo que prosperó por lo mismo que luego se hundiría, y no por cualquier cosa digo "hundiría".

Ibsen pone en el centro un tema que se repetiría en varias de sus obras, el agua; como el agua tiene protagonismo en "La Dama del Mar", otra obra del noruego. Esta agua repetitiva para Ibsen ocasionar el conflicto en la obra. Dr. Thomas Stockman descubre que esa agua curativa, la que le había dado al pueblo prosperidad en los últimos años, se transformaría en un factor contaminante para toda la sociedad. Los estudios científicos del doctor lograban hacer vacilar la conciencia de los políticos y clase alta del pueblo, pero a la vez develar la pura verdad del hecho haría vacilar y por qué no hacer caer su posición y la de su familia dentro de su comunidad.

Mientras el pueblo se confunde, opina, critica, dialoga y acusa, de repente me vi dentro de esa masa de pueblo, muy bien representada tanto taeatralmente como en el texto. Uno queda con la opción de elegir de que lado está: el pueblo y la clase política se inclinan a culpar al personaje principal . Pero luego de sentirme uno más del pueblo, observo la reacción y la decisión del doctor, que basándose en sus principios y siendo presionado para negar lo investigado decide seguir adelante y logra dejar en claro delante de la sociedad y la prensa, la corrupción de la clase politica y empresarios.

Aquí es donde veo la relación con El Ingenioso Don Quijote de la Mancha, no tanto por el contexto ni por los hechos en sí, sino por la actitud de ambos protagonistas principales en el realizar lo que ellos desean sin importarles la opinión pública. Mientras Quijote se enamoraba de sus libros y de su "propia" realidad, asimismo lo hacía el doctor con sus investigaciones sobre el agua y con el coraje y valentía de sacarlo a la luz sin detenerse ante un porvenir más que anunciado. Ambos personajes hicieron lo suyo, sea con fines más importantes o menos, ambos realizaron lo que sentían, pero sin importarles los murmullos o los gritos de todo el pueblo.

Pero de esta manera queda expuesto el pueblo a ser una pequeña representación de la ideología de la clase política. Aquí es donde encuentro lo más interesante de la obra de Ibsen. La actitud no del enemigo, sino del pueblo. Ese silencio parcial que hace el pueblo frente a lo ocurrido remite en muchas realidades actuales o a algunas del pasado. ¿Por qué no podría recordar años nefastos para la historia argentina en los que la toma del poder por militares provocaba silencios en el pueblo más que llamativos? Este pueblo se veía rodeado de silencios que, en este caso, no es de los inocentes sino de un pueblo que poco de inocente tiene y sabe lo sucedido, pero prefiere callar, la oscuridad, el agua tóxica.

Pero a la vez ese pueblo era Yo en la obra, yo sentado en mi butaca me sentía uno de ellos, me sentía un prisionero más del silencio político corrupto que, muy bien representado por Sergio Renán, logra que el público se identifique y haga que cuando termina la obra uno diga... ¿Entonces yo era ese pueblo silencioso? o quizas yo soy ese pueblo silencioso. Una historia de hace más de 120 años da el mismo resultado en una realidad mucho más cercana y presente .

jueves, 8 de noviembre de 2007

LA REALIDAD (primera parte)

Existe un concepto en común de la realidad misma, uno de los ejemplos podría ser "el cielo es azul". Una oración tan simple y común como esa afirma que todos vemos en un cielo común lo mismo. Y nadie se atreve a cuestionar que eso sea realmente así. Como si solamente dependiera de como es el cielo y no de lo que cada uno ve.

Pero cada uno podría describir el mismo cielo de una manera distinta. Entonces mis preguntas a analizar serían ¿cómo distinguir quién dice la verdad sobre la realidad y quién no?, ¿quién simplemente la modifica para contártela y que sea más interesante o quién la ve realmente distinta? ¿Cómo explicarle a alguien que hoy tu cielo no está azul?, sin embargo, seguiría siendo un cielo en común, el mismo cielo. ¿Cómo incide la realidad psíquica en la realidad individual? ¿Cómo cambia lo que uno siente aquello que uno ve?

Esto me lleva a pensar que no hay una realidad objetiva, sino que cada uno la describe de acuerdo con su propia lectura. Pero hay algo que nos indica que esa realidad está ajustada a la verdad. Es difícil entender que el ser humano puede ver el mismo fenómeno de distintas maneras. ¿Cuando hablamos de la realidad hablamos de algo subjetivo u objetivo?

En la novela de Miguel de Cervantes El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, su protagonista tiene un tema complejo en cuanto a su realidad. Don Quijote vive una realidad diferente a los demás. Algunos de los claros ejemplos que el libro nos brinda son cómo él ve un castillo cuando es simplemente una posada, o ve al dueño de esta como señor del propio castillo, imagina a las prostitutas como damas, se enamora perdidamente de alguien que ni siquiera lo conoce, o ve a los molinos como los gigantes. ¿Se podría afirmar que Don Quijote distorsiona la realidad?, ¿o simplemente la modifica?

Yo creo que él la ve diferente y por lo tanto, se la cree, aunque uno nunca va a saber si el otro modifica su realidad o simplemente te la dice como exactamente la vive y es distinta a la tuya.
Don Quijote se crea su propio mundo utópico, ve lo que el desea y lo vive… tan intensamente que contagia a los que están alrededor y los hace dudar de la realidad propia. Un ejemplo claro es cómo su fiel compañero Sancho Panza que comienza creyendo a Don Quijote loco, luego finaliza en su misma "locura".

¿Entonces la realidad es propia o es un poco de uno y lo demás es lo que absorbemos de los que están junto a nosotros? Hace varias semanas (tantas como meses) cuando leíamos Edipo rey, había llegado a entender que a veces es la propia naturaleza la que te lleva a sentir ciertas cosas pero es la cultura la que te enseña y educa en que no es correcto. Me resulta tan contradictorio cómo en este caso, la cultura es tan estricta diciendo que uno no puede tener una relación con alguno de sus padres y la denomina incesto, pero por otro lado, es la misma cultura la que se enriquece por las realidades distintas de cada uno.

Creo que no solo tiene que ver con lo que uno ve, sino también con sus antecedentes. En una sociedad hay personas muy distintas, con diferentes valores, educaciones, clases económicas, cada uno con una familia distinta y los problemas y satisfacciones que trae ella, y hasta otros sin familia, sin amigos ni nadie. Por eso yo creo que la realidad en parte no es objetiva,
y que a lo largo de nuestras vidas nos vamos armando como personas adquiriendo distintos conocimientos y eso va conformando distintas realidades. Ni siquiera la misma persona tiene una sola realidad, sino que la va cambiando, logrando y amoldando.

La realidad para mí no es de una sola manera.


Luciana Setton

martes, 6 de noviembre de 2007

La razón del sistema

Brenda, Martu, juguemos con las matemáticas, nuestra no vocación, nuestra no pasión, nuestro no fuerte. Juguemos con ellas como si de animalillos indefensos se tratara. ¡Sí! Gastemos a las matemáticas, mezclémoslas con las letras, saquémoslas de las insoportables hojas cuadriculadas para llevarlas a las rayadas. ¡Se van a volver locas, se van a perder en el rallador como un queso!
O mejor aún, van a rebozar de letras como la milanesa reboza de pan rallado. Nos gustó la idea, vamos a experimentar con los números, a darles un sentido que nos haga interesarnos en ellos y odiarlos un poquito menos.
Aclaración: El texto puede sonar serio al principio, pero es posible que a partir de cierto punto medio empiece a adquirir un dejo de locura. Estamos jugando. Gracias.

Vamos a retomar un conflicto vigente hasta el día de hoy para referirnos a las mayorías (nos inspiramos en la obra Un enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen). He aquí lo que pensamos de ellas, lo que la sociedad supone de ellas.

Por ejemplo, Adolf Hitler representó al pueblo. Tenía la razón y el apoyo. Eran los cuerdos de la historia.
Hitler=Pueblo, mayoría, cuerdos.

El judío representa a la minoría, a la fuente de la locura que se quiere erradicar.
Judíos=Locos, minoría.

Basándonos en esto, la minoría generalmente representa al loco según la mayoría, la cual cree que siempre está en su sano juicio.

MINORíA=LOCO
MAYORÍA=CUERDO

LA RAÍZ DEL LOCO ES IGUAL A LA MAYORíA AL CUBO QUE LE ADJUDICA ESE TÍTULO. POTENCIAS DE DIFERENTES BASES, NO SE PUEDEN SUMAR. lA ECUACIÓN QUEDA INCOMPLETA Y NO TIENE SOLUCIÓN.
CONJUNTO SOLUCIÓN= VACÍO.

Saquemos el dominio de la ecuación.

mayoría>0
0=locos

se elimina la minoría, se cancela.

¿Pueblo nazi. Facho. Cuerdo?


Pensamos en dos posibilidades de ver el mundo:

1) dedos/mayoría D locos = {índice, anular, meñique, gordo} hacia abajo
dedo/dedo minorial o cuerdo {mayor} que mira hacia arriba

2) dedos/D normales, cuerdos, mayoría bah = {índice, anular, meñique, gordo} hacia arriba
dedo/ hacia abajo: "loco", hacia arriba. spidermal. trepa. = {mayor}

El modelo 2) es el que implementamos en la actualidad. Pero, ¿no podría ser al revéeeeeeeeees?

¡chan chan cha chaaaaaan!

(Basándonos en que la minoría son locos:)

Los sipidermales cuelgan arriba, en el cielo con diamantes. Agarrados de una telaraña, fina cuerda. La telaraña.
NO TIENEN LOS PIES SOBRE LA TIERRA Y SE LOS LLAMA LOCOS.
La mayoría los mira con desprecio, con un poco de envidia, pero en secreto. Son los spidermales porque son el mal para la mayoría, para el pueblo.
Amenazan con ideas revolucionarias, distintas, incoherentes.

Las mary janes de todos los spidermales son sus sutiles cables a tierra. Son como Sancho Panza,
el mitad-cuerdo-mitad-loco. ...En la sala de espera.

1/2 de cuerdo + 1/2 de loco = 1 panza confundido.


Por Brenda y Martina.

domingo, 28 de octubre de 2007

"El hombre más fuerte es el que está más solo" Henrik Ibsen



La locura se muestra, de una manera paralela en las dos obras (o las tres) de las que venimos hablando últimamente. Aunque a primera vista la locura de Hamlet y el enloquecimiento de Don Quijote parecen contraponerse, un análisis de sus hechos y monólogos, descubre una gran similitud.

¿No podría ser el mensaje de Shakespeare y de Cervantes el que, en realidad, sus héroes no son los locos, sino que la locura se encuentra en quienes roban, matan, no respetan a los otros, carecen de modales y están ahogados en ignorancia? ¿Que la época ha perdido su sentido y juicio, dicho con las palabras del maestro Shakespeare?

Allí adonde pertenecen estos dos enloquecidos, quizás sean pueblos ensordecidos e ignorantes como el del "enemigo". Y la locura de los personajes sea una manera de reclamo a la sociedad de la que los autores formaron parte, tan sucia como el balneario de Tomás, las cuales les sirvieron a Shakespeare y a Henrik Ibsen para criticar la realidad respectivamente contemporánea, en la que el mundo vivía de forma absurda en una Europa llena de guerras y de desórdenes. La locura sería un artificio para juzgar la demencia de los otros.

Don quijote, por su parte, es un personaje solitario, que encuentra en los libros, en la locura, una salida de la realidad. Hamlet decide fingir que está loco después de haber hablado con la Sombra de su padre, pero "admite" su locura en varios momentos. Creo, sin embargo, que encuentra en ella tanto un instrumento para manipular a la gente en torno a él, como un refugio que lo protege, al igual que a Don Quijote, de la realidad.

Veo en los personajes a sus autores: son seis rebeldes: Sheakespeare y Hamlet, Cervantes y Don Quijote, Tomás y Henrik Ibsen; con ideas poco distintas, con un poco más de conciencia y de coraje, que intentan encontrar la salida a sus angustias, tanto contando la historia de un personaje, como alocándose
.



miércoles, 24 de octubre de 2007

Quiero partir de lo más cercano: este papel y este lápiz con el que estoy escribiendo (ahora pasándolo a computadora es muy tonto leerlo y escribirlo también), y de lo más complejo y lejano a la simpleza: lo que mi cabeza piensa y relaciona, que en realidad y pienso y relaciono pero- como no puedo poner un orden cronológico a todo lo que veo en imágenes, oigo en ruidos y escucho en voces y palabras- me lavo las manos y culpo a mi pequeña y confusa cabeza.

Puedo relacionar miles de cosas con la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, y es por eso que perdura y sigue apareciendo en los pensamientos de las personas. Puedo relacionar la influencia que dio para escribir y las miles de ideas que se me pasaron por este músculo enredado, lleno de ideas y preguntas:¿cuál es la realidad?, ¿de quién es la realidad de la que todos hablan?, ¿está escrita la realidad?, ¿quién la escribió?, ¿alguien se sentó a pensar sobre esto tan abstracto y lo impuso de la nada?, ¿en mi cabeza qué es real?, ¿es bueno vivirla?, ¿existirán miles de realidades paralelas , para cada uno es la realidad de todos pero que, en realidad (valga la redundancia), no tiene nada que ver con la del que está al lado mío?, ¿de qué color es?, ¿por qué nos preocupamos tanto por conocerla y estar acorde con lo que se supone que es?, ¿no puedo inventar una?, ¿SE CRUZAN LAS REALIDADES?

Se cruzan y se mezclan y es ahí donde en cada mente comienzan a aparecer imágenes, ruidos y voces y palabras de la realidad ajena y diferente, es ahí donde nace la intriga y el cuestionamiento; en ese momento -interminable o instantáneo- que se conoce y conoce nuevos músculos y energía enredada y se comienza a abrir. Pero cuando una realidad es extremadamente distinta a la impuesta por la sociedad y, de alguna manera, nuestra, nos da miedo. Entonces, simplemente la ignoramos y apartamos.

Así le pasó a Don Quijote, un hombre sin nombre y con mucha realidad. Un hombre que vivía la suya y sin importar lo que fuera la ajena, se respetaba y respetaba su historia y su vida y sus ideas y su imaginación, con un pensamiento difícil como el de todos, y con piernas y brazos pero con otra realidad, con otras ideas y sueños que quizás muchos soñaron pero a los que no se animaron.

Cuando escribo esto aparece en mis pensamientos la envidia. Lo envidiaban por probar. Aparece también la identificación: se identificaban y envidiaban y por eso rechazaban. Al contrario de los lectores (Quijote también), que se identifican y entran a mundos y universos que no les pertenecen, y a dimensiones de pensamientos que nunca hubieran imaginado y nunca se hubieran cruzado si es que un lápiz y un papel y una anudada y diferente mente no hubiesen existido.

¿Pienso, luego existo?

lunes, 17 de septiembre de 2007

¿Estaba realmente loco?


Loco, según los diccionarios, se le llama a la persona cuyas funciones cerebrales están alteradas (en este caso por los libros de caballería). Además se le llama loco a una persona cuyas facultades mentales no son normales. “Normal” significa igual que todos los demás. ¿Quiere decir entonces que para que no se nos tome por locos uno debe ser como todo el mundo y actuar como lo hacen todos?

La “locura” de Don Quijote presenta distintas características a lo largo de la novela. En su primera salida, el protagonista sufre un desdoblamiento de personalidad que no volverá a producirse en el resto de la novela. Así, tras la paliza recibida en la aventura de los mercaderes, Don Quijote cree ser como Valdovinos, y más tarde como el moro Abindarraez. Durante su segunda salida, Don Quijote adecua sistemáticamente la realidad a su mundo ilusorio. Así, ve los rebaños como ejércitos, los molinos como gigantes, etcétera.

Ya desde un principio, Don Quijote actúa como un paranoico enloquecido por los libros de caballerías. La mayoría de los personajes de esta historia lo consideran un loco aunque le reconozcan intervalos de lucidez. Lo que se dice es que Don Quijote actúa como loco debido a los libros que lee sobre caballería andante y razona con sano juicio en lo demás. Podríamos interpretar la locura de Don Quijote como un juego de ficción creado por su mente, según sus propias reglas, que él siempre respeta. Pero los demás personajes -excepto a Sancho- no entienden estas reglas de creer-se un caballero y luchar contra los malvados que desean lastimar a otras personas inocentes. Don Quijote entrega su vida a un ideal (este "juego") y se estrella contra la realidad porque los demás personajes no cumplen las reglas del juego.

Asimismo se podría destacar que, para Don Quijote, los momentos que a nosotros como lectores nos parecen descabellados, en los que él parece estar muy loco, como cuando piensa que los molinos son gigantes y hay que atacarlos, son serios, ya que él vive su propia realidad.

A esto me refiero con el planteo inicial: ¿estaba realmente loco? En realidad, no se lo puede tomar como loco; si no todos lo estamos, ya que hay verdades que uno prefiere no aceptar y seguir con su vida para no terminar lastimado. Esto es lo que él hace: vivir su propia realidad ya que -desde mi punto de vista- a Don Quijote no le gusta su realidad.

martes, 11 de septiembre de 2007

¿Están realmente locos?

"El amor es como Don Quijote,cuando
recobra el juicio es que está para morir."
Jacinto Benavente

Esta pregunta levantó polémica en mi grupo, podíamos ver que muchas veces Sancho Panza trataba de ser el cable a tierra de Don Quijote, pero finalmente sabiendo que lo que él decía era erróneo, lo seguía. Si Sancho conoce la verdad ¿por qué no frena al ingenioso hidalgo? Quizá sea porque se siente disminuido ante lafantásticalocura de Quijote, o por conveniencia, ya que el “loco” le prometió todo lo que él siempre había deseado: caballos, doncellas y castillos.
Pero si es así ¿por qué llamamos loco a alguien que trata de alcanzar su sueño? Si es lo que todos hacemos en el día a día, al estudiar, ir a trabajar, estamos tratando de adquirir ese conocimiento, dinero, estilo de vida, futuro que deseamos. La felicidad plena quizá, pero ¿realmente existe? Todos tenemos problemas como los que se les presentan al caballero andante en su historia. Cuando finalmente logra sacarse un problema de encima, de repente y sin aviso, aparece otro.

Quijote busca aventuras que logren su felicidad, llegar a ser ese famoso caballero andante y casarse con su amada Dulcinea.
Él conoce el universo, pero según mi opinión le interesaron más esas extraordinarias historias que leyó en cada uno de los miles de libros de su conocimiento. Quizá sin haber leído todos esos libros anteriormente, él no habría podido formar ese grandioso mundo en el que el vive, en el que sus sueños se hacen realidad, y es feliz a su manera.

Entonces, si estar loco es no estar bien consigo mismo, y para estarlo hay que alcanzar la felicidad y no la podemos alcanzar, ¿por qué no inventar? ¿Por qué uno es loco cuando intenta ser cuerdo?

domingo, 9 de septiembre de 2007

desarmada yo

“Las guerras seguirán mientras el color de la piel siga siendo más importante que el de los ojos.”
Bob Marley

“Mi arma mayor es la plegaria muda.”
Mahatma Gandhi


Cervantes fue soldado de la España imperial (participa en la batalla de Lepanto de 1571, padece el cautiverio en Argel), conoce y sufre las penurias de su oficio; actuó con valentía y atrevimiento tal como lo hace el Quijote.

En su discurso sobre las armas y las letras nos dice: ellas requieren tanto espíritu como las letras. Su fin es la paz. Con ellas se defienden las repúblicas.

Dedicarse a las armas cuesta la vida. En la batalla es cuando se gana el grado. Su mayor peligro es la tecnología porque desconoce el valor personal. Aunque es mayor el trabajo del soldado, es menor el premio. Es más fácil distinguir a dos mil letrados que a treinta mil soldados. El letrado puede sufrir en la vigilia hambre y desnudez, mientras el soldado a cada paso puede perder la vida.

Don Quijote manifiesta a cada instante esa rivalidad entre el hombre de acción y el de las letras.

Es la proyección de la misma vida de Cervantes. Amó las armas y sólo le dieron desilusiones. Con la prosa, la poesía y el drama alcanza el reconocimiento universal y gana el título de Caballero de la Palabra. Al igual que Cervantes, Don Quijote sufre todos los desgarramientos, porrazos, auroras y ocasos. Para él, la literatura nos hace meditar en términos de siglos, nos libera de prejuicios, es el arte del cuestionamiento. Como Cervantes su alma está pintada en el papel.

Armas y letras estuvieron siempre muy unidas, las palabras son tan poderosas como las armas, nos arrebatan, nos enloquecen y dan sentido a nuestras vidas. Pero las letras saben callarse, precisan del silencio. Y es en ausencia de las palabras cuando se les da demasiado protagonismo a las armas, y entonces hablan las guerras. Es muy difícil hablar con normalidad de las letras cuando las armas hablan de esa manera .Nos conectan con lo mas primitivo, con lo menos humano que tenemos.

La permanencia de los libros me gusta más que la de las guerras.

Hay historias que siempre están en nuestra cabeza divulgando: de manera silenciosa y sin hacérnoslo saber, se instalan bien adentro para salir de vez en cuando, el día que algún pasillo de subte nos hace sentirnos Edipo, o alguna situación extraña nos hace sentirnos pequeños, siendo acariciados por mamá y escuchando algún “había una vez…” Nos acordamos de los atractivos personajes, de sus vestidos y sus cuestionamientos. O nos acordamos de la trama de la historia, de las aventuras del quijote y de la peste en Tebas. Vivimos de nuevo, leemos de nuevo, y lo contamos diferente .Lo hacemos renacer.

Qué hizo trascendentes a la “Quinta sinfonía” de Bethoven, “Yellow Submarine” de The Beatles, “Escaleras al cielo” de Led Zeppelín. Pensemos que es lo que hace que mi papá y yo, en diferentes épocas podamos cantar “Rasguña las Piedras”

En la guerra de Malvinas perdieron la vida 649 soldados argentinos, y más de 300 combatientes se quitaron la vida al finalizar el conflicto.

En Vietnam han nacido unos 50.000 niños con malformaciones, hijos de padres rociados con el tóxico o expuestos a él a través de alimentos o agua contaminados. Hubo 58.000 muertos y 300.000 heridos.

La Segunda Guerra Mundial resultó en 55 millones de muertos en el mundo, y la Primera Guerra Mundial produjo aproximadamente ocho millones de muertos y seis millones de inválidos.

¿Qué es lo que hace a la perdurabilidad de las guerras?, ¿qué es lo que hace que los libros sean quemados, pero las guerras no?: ¿la conquista de un territorio?, ¿el enriquecimiento de algunos pocos debido a la venta de armas?

Sigmund Freud hablaba acerca del “tanatos”, el instinto de muerte presente en cada ser humano. Krishnamurti habla acerca de las guerras que mantenemos con nosotros mismos y dice que no cesarán los conflictos hasta que hasta que no haya paz adentro nuestro.

Hay algo del conflicto que es propio del ser humano y trasciende en el tiempo.

El arte une, las guerras separan. La música nos da, las guerras nos saca. Las letras nos dan cultura, las guerras nos deshumanizan.

sábado, 8 de septiembre de 2007

El país

“The Fantastic Level and the Realistic Level are the two levels upon which we live”

(“El nivel fantástico y el nivel realista son los dos niveles sobre los cuales vivimos”)

de “La noche de la iguana”, película dirigida por John Huston, basada en la obra de Tennessee Williams.


No había realidad en aquel país. Abundaban las personas, las cabezas, los sentidos, pero no había realidad en aquel país.

No había realidad porque nadie quería poner bajo ese título a los bosques incendiados, a las muertes de millones, a los esclavos, a los desastres naturales, a los menesterosos, a los

indigentes, a los infelices, a los acomodados, a los burgueses que desfilaban sus fortunas por las calles, a los enfermos, a los delincuentes, a los corruptos, a la justicia y la injusticia, a los criminales, a los materialistas, a los reprimidos, a los represores.

Nadie estaba conforme con el país, pero nadie intentaba alterar el modo en el que se daban las cosas en ese cruel averno. Nadie lo hacía porque las respuestas a favor eran lo último que se esperaba.

Un día como todos llegó un hombre al país. Era un hombre bastante excéntrico comparado con el resto de las almas que habitaban el lugar. Era flaco, desgarbado. Alto, sin dudas. Llevaba cuatro herraduras colgadas de un bastón y daba la sensación de que aquel hombre había liberado a una bestia, a un animal que necesitaba desprenderse de esos aparatos para ser libre junto a su amo.

Claro que, por ahora, estas descripciones del personaje son meras intuiciones de los espectadores. Solo cobrarán sentido cuando se de a conocer el propósito del caballero.

Pasaron unos minutos incómodos hasta que el extraño se presentó. Lo hico de una forma poco ortodoxa, implementando unas palabras que ya no recuerdo, pero que sonaban maravillosas, influyentes, fantásticas, imponentes.

Los ojos de los ciudadanos expresaban un fuerte deseo de que aquellas palabras fueran ciertas. No faltaba uno que no quisiera acompañarlo en sus andanzas, lejos, muy lejos de aquella triste realidad que no era.

Luego de la conmovedora introducción, la visita dio a conocer su tarea.

“Ciudadanos del país que por tanta ocupación quedó abandonado y que como tantos otros esta sometido a las vilezas del hombre: Llego aquí luego de haber recorrido otras miles naciones con el fin de proponerles algo. Un negocio, una salida que por experiencia, compraría.

Dos realidades les vendo. Una es gratis, totalmente gratis. La otra les costara quizás el resto de sus miserables vidas. Sí, esta última tiene un precio con el cual no espero enriquecerme. Lo recaudado es para los tiranos, para quienes ya tienen su cómodo lugar entre las desgracias de los otros.

Tan solo escuchen mi propuesta y decidan, al menos por una vez en sus vidas, libremente.

En la primera realidad predomina el oro, las riquezas, las comodidades, las jerarquías. No hay para todos, eso no. Es un mundo en el que el hombre debe recurrir a sus medios más atroces para su beneficio. No pidan igualdad, no pidan coherencia ni equidad. Esperen, en cambio, muertes e injusticias como vía de crecimiento y auto abastecimiento.

Pueden pasar al probador y ver que tal les queda esta realidad, pero yo no perdería tiempo. Ya la tienen puesta.

Mi segunda oferta no cuenta con riquezas materiales ni comodidades, sino un espacio individual diseñado para cada uno de ustedes, por ustedes. Lo mejor es que en esta realidad los espacios individuales conviven armoniosamente con los otros, y no hay vacantes limitadas.

Cada uno creará sus lugares a elección propia, con sus formas y colores preferidos y vivirá en ellos sus historias más anheladas, a su manera. Libres.

Al oír estas palabras, casi todos los que habitaban aquel país tomaron los frascos de color azul, los que contenían la realidad que prometía libertad. La realidad idílica, la realidad mágica.

Lo que no sabían, aún, era que tendrían un fuerte espasmo de locura como efecto adverso, y que los que habían escogido la primera realidad mencionada por el caballero serían, por desgracia, la razón de sus únicas desdichas. Serían los que no comprenderían, los que con el fin de hacer un bien harían un mal. Los de la idea fija de que tener un cable a tierra es lo que todos los hombres necesitan.

miércoles, 29 de agosto de 2007

El caballero de las palabras

"...y mandó al barbero que le fuese dando de aquellos libros uno a uno, para ver de qué trataban, pues podía ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego. No dijo la sobrina, no hay para qué perdonar a ninguno, porque todos han sido los dañadores; mejor será arrojarlos por las ventanas al patio, y hacer un rimero dellos y pegarles fuego; y si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo. Lo mismo dijo el ama: tal era la gana que las dos tenían de la muerte de aquellos inocentes; mas el cura no vino en ello sin primero leer siquiera los títulos. Y el primero que maese Nicolás le dio en las manos fue Los cuatro de Amadís de Gaula, y dijo el cura: Parece cosa de misterio ésta; porque, según he oído decir, este libro fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen déste; y así, me parece que, como a dogmatizador de una secta tan mala, le debemos, sin escusa alguna, condenar al fuego. No, señor dijo el barbero, que también he oído decir que es el mejor de todos los libros que de este género se han compuesto; y así, como a único en su arte, se debe perdonar. Así es verdad dijo el cura, y por esa razón se le otorga la vida por ahora. Veamos esotro que está junto a él. Es dijo el barbero las Sergas de Esplandián, hijo legítimo de Amadís de Gaula. Pues, en verdad dijo el cura que no le ha de valer al hijo la bondad del padre. Tomad, señora ama: abrid esa ventana y echadle al corral, y dé principio al montón de la hoguera que se ha de hacer".

Y la ventana siguió abierta por un largo rato...

En éste capítulo de El Quijote, descubrimos su biblioteca y vemos la selección que el cura y el barbero hacen de sus libros. Algunos sobreviven, y otros son arrojados por la ventana para ser quemados.

Pero estos atentados a la palabra, al arte, al registro de ideas y pensamientos de millones de hombres, no encuentran representación solamente en los libros que sobrevivieron. La historia está llena de estos actos de ignorancia. Instituciones religiosas, gobiernos dictatoriales, regímenes fascistas, y otros, fueron los bibliocidas. Durante el Proceso en nuestro país, la quema de libros fue una política represiva "purificadora" del ser nacional. Los militares buscaban eliminar aquellos textos supuestamente subversivos. Los tiraban por la ventana. Como idea diferente que sale de cabeza loca (también tiraban locos por la ventana). Esta fue una guerra entre las armas y las letras. En nuestra realidad, estos dos conceptos no van de la mano. Lo describe Federico Jeanmaire en su autobiografía Papá donde cuenta su sufrimiento en el ejército. Y este enfrentamiento está presente desde siempre. En la ficción y en la realidad. ¿Será por que son dos fuerzas que siempre van a ser dos y nunca una va a ganarle a la otra? Y nosotros nos sentimos identificados con esta guerra porque la vivimos. Desde la dictadura en nuestro país hasta ser obligado a hacer algo que no se desea (como estar con los brazos quietos, perpendiculares al cuerpo, cerrando el puño y sufriendo la tortura, en vez de estar usándolos para escribir).

Sin embargo, es posible lograr la armonía. En otra realidad conocemos a Don Quijote, y en la nuestra, a su autor Miguel de Cervantes. Ambos amantes de las aventuras, y ambos creadores de historias.

Quijote es un caballero que viaja y protagoniza muchos motivos literarios (la quema de libros, las típicas historias de amor, el héroe y su compañero, son algunos pocos de ellos), y a la vez escribe su propia historia, la historia que quiere vivir. Como en un gran escenario, improvisa, porque Alonso Quijano es un actor, y el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, su personaje preferido, el que ya lleva en la piel y no quiere sacar.

Y Cervantes, el soldado aventajado, el enamorado del ejército, el caballero de las palabras, el gran director de esta obra. La que deleita a sus lectores, la que es un clásico universal, y la que no fue tirada por la ventana.

Don Quijote y Cervantes: dos realidades distintas que ejemplifican la combinación perfecta y armoniosa de las armas y las letras.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Otoño

Sobre aquel caballo flaco y fiel, iba montado un jinete de triste figura. Sus sentidos están preparados para emprender un nuevo viaje a los lugares a los que siempre deseo ir, conocer y vivir y no solo imaginar. Huele a aventuras, un perfume que le gusta. Ve castillos y posadas, doncellas y campesinas. Prueba el sabor de la victoria y el de la derrota, que con honor acepta.

Palabras combinadas, que juntas, solo con mirarlas, pueden hacer ver y sentir algo que no es materia. Un destino agradable para cualquier viajero que busca aventuras. Una mujer perfecta para un solitario que quiere algo de compañía. ¿Cómo conseguir un pasaje? Yendo a la agencia de turismo, también conocida como “biblioteca”, y eligiendo el pasaje que más atrape a cada viajero.

Y cuando por fin está en nuestras manos, nuestros ojos son el cable que conduce las palabras a nuestro cerebro y esas palabras se transforman en imágenes, y lo que alguna vez fue tinta en un papel, ahora nos comparte su mundo y nos lo muestra. Nosotros lo aceptamos y seguimos caminando por esas hojas, y esas hojas hacen ruido. A veces, el ruido de las hojas que suena dentro de nuestra cabeza, sale por nuestra boca. Si el sonido que compartimos no tiene un idioma común, no se entiende, pero las ondas siguen vibrando en nuestra mente. El incomprendido las comprende. Las cree. Las ve. Y se enamora.

Pasión. Amor. Locura.

Y aquel caballo da su primer paso. El jinete lee la primera palabra. Y no pueden parar de galopar y de leer. Solo pararán cuando la última hoja haga el último ruido en el árbol llamado Dulcinea.

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por África Silvelo

El método de Dalí se fundamenta en las teorías de Freud. La paranoia es la enfermedad en que el enfermo revela de forma espontánea aquella imagen que para él conforma la realidad, es una imagen deformada por sus obsesiones y problemas, que adquiere una nueva apariencia como fruto de la fusión entre el deseo y la realidad. El deseo de cómo quiere el paranoico que sean las cosas y la realidad tal cual es, en las deformaciones paranoicas hay imágenes y formas procedentes de la realidad, no hay una ensoñación pura. Es decir, el enfermo interpreta la realidad de un modo determinado que se repite una y otra vez. Un aspecto asociado a la paranoia es la concatenación de fenómenos y la causa última de ésta sería la disfunción entre los deseos y la realidad. El método paranoico-crítico consistiría en la extracción consciente de los elementos que conforman el mundo interior del paranoico. Dalí lo va a materializar a través de la imagen doble, es decir, va a crear una imagen que sin transformar su apariencia externa conforme una segunda imagen, de forma que el espectador al contemplarlas pueda discernir ambas imágenes. Según Lucía García de Carpi, Dalí proponía plasmar "las imágenes de la irracionalidad concreta". Según el propio Dalí sería "una representación tal de un objeto que sea al mismo tiempo, sin el menor cambio físico, ni anatómico, la representación de otro completamente distinto".

El enigma sin fin es un ejemplo muy complejo de esta técnica. Por un lado tenemos un paisaje, una playa con unas montañas al fondo y una barca varada en la orilla. Las montañas del fondo se transforman, en un segundo nivel de visualización en la figura de un filósofo pensando con la mano apoyada en la cara. Esta figura enlaza un tercer nivel de visualización conformando la figura de un galgo, tomando como pierna delantera la quilla de la barca. A esa concatenación de imágenes es a lo que Dalí denomina imágenes encadenadas. La barca de la playa es la barriga de una mandolina y la mujer sentada es la peana de un frutero con peras y a la vez es un rostro (nariz, boca y barbilla) cuyos ojos están formados por dos pequeñas barcas.


martes, 31 de julio de 2007

to tilt at windmills

Que trata de cómo una amiga mía, Laura K, anduvo leyendo nuestro blog, y esta tarde me dijo, compartiendo una canción por ella muy querida, si acaso no me sonaba...



LEGRAND MICHEL lyrics




(Y de cómo sabiendo que Julián quería música en el blog, no podía demorar más en mis aprendizajes sobre ello; que fue más o menos casi toda la tarde.)

domingo, 22 de julio de 2007

Don Quijote recobrado

A veces, dar Don Quijote en el colegio promete algo como embestir molinos de viento. Es una obra enorme, enorme divertida, enorme grandiosa, enorme compleja, enorme larga.

Estamos con nuestr@s alumn@s leyendo de la obra de Cervantes la adaptación (hasta ahora la primera parte) que realizaron Federico Jeanmaire y Ángeles Durini. En España existe una larga tradición de adaptaciones de esta obra... Recuerdo una que trajo de España mi padre, que llegó al país en 1951 y que debe haber leído en su escuela primaria. No conozco demasiadas para adolescentes en nuestro país, en cambio.

Hace unos dos años, en unas Jornadas de intercambio entre docentes de la Ciudad de Buenos Aires, organizadas por el CePA, escuché a una profesora, cuyo nombre no recuerdo pero a quien quiero agradecer enormemente aquí, su relato de investigación sobre versiones (bien diversas) de esta obra de Cervantes. Contó su recorrido por las numerosas infantiles, sus características, formas y sentidos de las adaptaciones y finalmente describió una -esta que hoy leemos- con la que sus alumn@s se entusiasmaron y que a ella le permitía trabajar cuestiones literarias centrales de la construcción de la obra. Puest@s con mis compañer@s de trabajo a revisar la experiencia con El ingenioso hidalgo... el año anterior, durante el cual se leyó otra edición, salimos en busca de esta, la leímos y hoy la probamos en el aula. A aquella profesora que compartió su experiencia y a los adaptadores Jeanmaire y Durini, quiero agradecer las expresiones y las preguntas entusiastas de Estefi y de Julián y de Florencia, entre otr@s, que tenían temor de aburrirse y vinieron a contarme su disfrute.

Las escrituras que se publican por esta fecha nacen no de unas consignas de escritura puntuales, sino de la elaboración personalísima de apuntes sobre un trabajo de discusión en pequeños grupos acerca de algunos temas que podían rastrearse, por ahora, en una primera lectura de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha: lo humorístico, lo grave, las ficciones y la relación de los personajes con ellas, el antihéroe, casos de intertextualidad.

viernes, 20 de julio de 2007

Martin, Cinthia, Brenda, Dana, Pablo, Laura, Juan, Pedro, Luis, Marta, Milena...


Yo pienso que el nombre es lo primero que se le da al hombre; la primera informacion que uno guarda en su mente es el nombre.
Pero ¿por qué el narrador no quiso acordarse del nombre de este hombre, personaje ? o ¿por qué Cervantes no quiso inventarle uno?

Pienso esto y entonces, que ya de entrada este hombre no fue igual a cualquier otro, o tal vez fue siempre un personaje. Tal vez Cervantes no quiso “atarlo” a la realidad de los demás, y sí dejarlo vivir su propio mundo.

Uno se da cuenta de que esta obra no es igual a cualquier otra ya con el comienzo de la historia, con el narrador no acordándose del nombre del lugar de este personaje o no sabiendo cuál es su apellido. En una obra común se empieza presentando a los personajes que van a protagonizar la obra, en El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha se los presenta, sí, pero de una manera diferente.

Termino con una duda, ...¿cómo era el Quijote de chico, en su infancia ? O ¿cómo vivió este ingenioso hidalgo su niñez?

“La mediocridad para algunos es normal. La locura es poder ver más allá”.

Ver más allá significa no encerrarse en un solo pensamiento. Los libros desarrollan la imaginación, por lo tanto, desarrollan el ver más allá. Entonces, Don Quijote está loco.

A diferencia de los demás, Don Quijote es un hombre con un nombre ideado por su propia imaginación. Eso le permite escapar de la realidad de los demás para ir a su propia realidad, con sus propias aventuras, sus propias ideas del bien y el mal y su propio nombre.

En teoría, un caballero es un hombre fuerte, valiente, musculoso. Un héroe. Pero Quijote es todo lo contrario. Sin embargo, tiene la suficiente valentía como para enfrentarse a gigantes (también llamados “molinos”); o acuchillar al gigante de la princesa Micomicoma (conocido como “cueros llenos de vino”).

El antiheroísmo del Quijote lo hace tan ingenuo, que salva a quien no quiere ser salvado, y confía en quien no debe confiar. Es que para los caballeros, los juramentos son inquebrantables. Pero lamentablemente, los caballeros solo existen en los libros, y un campesino grandote no dejará de golpear a su peón por más que lo jure.

No todo es como en los libros de caballería, en los que cuando un juramento se realiza, un gallo canta dos veces para sellarlo. El personaje de Oscar Wilde, el fantasma de Canterville, queda ridiculizado después de hacer un juramento terrible y haber esperado por horas el segundo canto del gallo, el cual nunca llegó. “Consultó varios libros de caballería, cuya lectura le interesaba extraordinariamente, y pudo comprobar que el gallo cantó siempre dos veces en cuantas ocasiones se recurrió a aquel juramento”. Pero esta vez no.

El tema de convertir a un típico personaje fuerte en una burla o parodia me lleva a relacionar la obra de Oscar Wilde con la novela de Cervantes. En las dos, los típicos personajes fuertes y respetados, son humillados, ridiculizados y desvalorizados.

En las dos obras hay un encuentro entre dos realidades distintas. En El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha hay un choque entre la imaginación y la lógica. En El fantasma de Canterville existe una familia de una sociedad no asustadiza y el fantasma que no logra su objetivo de asustarlos. La diferencia de códigos no permite la comunicación. “Aquella gente se encontraba, evidentemente, en un plano inferior de vida materialista, y era incapaz de apreciar el valor simbólico de los fenomenitos sensibles. La cuestión de las apariciones de fantasmas y el desarrollo de los cuerpos astrales eran para ellos cosa desconocida y fuera de su alcance."

A veces el no tolerar la diferencia provoca tratar de eliminarla. Un ejemplo es la quema de libros en El Quijote y el lavar la mancha de sangre en la alfombra de Canterville. No se aceptan, se borran.

Lo cómico & lo trágico


La novela de Miguel de Cervantes levantó gran polémica en un grupo, acerca de si Don Quijote de la Mancha es o no un libro gracioso. Llegamos al acuerdo de que el libro sí tiene partes cómicas, pero que todas estas provienen de la locura del personaje principal.

Quien no está conforme con su vida, tiende a cambiarla, y eso es lo que Don Quijote hace en esta historia. Al parecer es una persona mayor, supongo que rondara los 40 en adelante y nuncá logró nada de su vida que lo satisfaga. Está enamorado de una persona que no le corresponde su amor, no tiene familia ni amigos; y por eso se sumerge en la lectura de sus adorados libros de caballeros. En esas aventuras encontramos que todo termina siendo perfecto: el héroe luego de una gran batalla sale victorioso y se casa con su adorada princesa y viven juntos felices para siempre gobernando un reino donde no suele haber muchos problemas.

A su edad y en el estado en el que está, Don Quijote decide convertirse en caballero andante para vencer el mayor de los retos: que Dulcinea se entere de sus hazañas y caiga perdidamente enamorada de él. Por esto, después de lo que él supone que son buenos actos, le pide a los liberados que vayan y le cuenten a su amada quien los salvó o los venció.

A lo largo de la historia encontramos varias partes cómicas, en las cuales, la locura de Quijote causa alguna situación graciosa, pero, ¿son estas escenas verdaderamente dignas de risa?

En lo que a mi respecta me parece que no, que todo es producto de una distorsión de la realidad de su parte. Cada uno es libre de vivir su propia locura, siempre y cuando no perjudique a los demás. Pero en caso de Don Quijote resulta que sí afecta a los demás: en su convicción de que los caballeros andantes llevan dineros, se va sin pagar de una posada en el medio del camino; lo que él ve como pobres personas maltratadas por injustos son en realidad bandidos que ya hicieron daño a varias personas, y por esto los llevan maniatados.

Encuentro la tragedia en cada rincón de esta historia tanto como encuentro la comedia.

Esta obra nos muestra la decadencia de una persona respetada en su sociedad, un estudioso, que en su soledad decide salir a combatir a seres que no existen, cosas que no están.

Cada acto errado del cual Don Quijote tiene la culpa se remedia con un poco de risa para el lector y con ello se nos libera de la presión de darnos cuenta de que este personaje más que hacer bien hace el mal, de que en su inteligencia existe una negligencia. Nadie en su sano juicio puede confundir unos molinos con un grupo de gigantes, pero tampoco nadie en su sano juicio puede decir algunas de las frases que Don Quijote nos dice en esta historia, frases que nos hacen reflexionar acerca de qué es la locura y si él está verdaderamente loco.

Pero la locura es lo que nosotros señalamos como tal. En un grupo de varias personas la mayoría concuerda, y al que no, se le dice que esta loco. Si nadie concordase con nadie, no se podría vivir, porque siempre nos guiamos por las masas: si la mayoría piensa que las mesas se llaman mesas y uno dice que son sillas, todos le van a decir que no, que se llama mesa, cuando podría ser lo más bien una silla, y hasta que nadie diga que la mesa es en verdad una silla como él y lo apoye, la mesa se seguirá llamando mesa, y no de otro modo.

jueves, 19 de julio de 2007

Por qué somos todos panzones

¿Cuál es el momento de transformación? ¿Cuál es la necesidad de esa transformación?

Creo que el zeligsmo se apoderó de la raza humana. Y de mí terriblemente.
Es que… sin darme cuenta casi me convierto en algo que no soy ni me interesa ser. Tanto cuesta seguir estando cuerdos cuando no acordamos ni estamos cómodos con el contexto.

¿A Sancho le pasará lo mismo? No lo sé, porque nadie cuenta nada sobre este personaje. ¿Se sentirá disminuido ante la excelente locura del Quijote? Qué lindo sería charlar un rato con él. Quizás seamos, el uno del otro, la solución a nuestro problema de transformaciones .Y a Zelig, claro que también lo invitaríamos.

¿Estaba Sancho bien de la cabeza? Definitivamente no. No cualquier persona, aunque sea panzón y pertenezca a un siglo lejano, seguiría a un loco por una mujer utópica.

Don Quijote de la Mancha es una historia de locos. Con un personaje que ha leído demasiado, y el otro demasiado poco. Con un loco confianzudo y el otro, que posiblemente necesite volver a encontrarse consigo mismo. Como yo a veces.

Yo a Sancho Panza lo quiero, pero a veces me gustaría ser más una loca librera, que una loca en eterna transformación.