Esta historia provoca una serie de reflexiones que ponen de manifiesto el sólido sustrato ético
Dentro de la novela se ven claras elipsis, el autor decide qué contar y qué no, es muy fácil detectarlas, o en los capítulos: empiezan en medio de una conversación sin introducción alguna, en una absorción de géneros discursivos. Hay otros momentos en los que la elipsis está especialmente marcada, cuando dejan una conversación o se van a dormir, son como sub capítulos dentro de los capítulos. En cuanto a puntos de vistas, es bastante difícil seguir el hilo en muchos momentos, ir caracterizando a cada personaje a medida que hablan; como ya dije no hay ningún tipo de introducción, por esto es necesario estar muy atento y activo en la lectura, si no, se comienza a notar una cierta distancia. En el beso de la mujer araña está representada la aspiración a la libertad por medio de la homosexualidad y la lucha social.
La araña está atrapada entre las telas, me parece que esta es una frase que puede resumir la novela. La situación de los dos personajes, dentro de una cárcel, los dos tratando de sobrevivir, que Molina primero traicione a su compañero y después quede enamorado de él y lo quiera ayudar, que para hacer esto no existe marcha atrás porque una vez que se prestó como espía de la policía no pudo revertirlo y al salir de la cárcel no fue capaz de cumplir con la misión que su compañero Valentín le había pedido que haga. Y la situación de Valentín, totalmente engañado. Confesó cosas que no debía confesar, le surgieron sentimientos que nunca se hubieran pasado por la cabeza si no fuera por Molina, pidió ayuda, habló, lloró, sintió, y tuvo sexo con un hombre , un hombre que lo cambió, que logró que la sensibilidad le surja. Los dos atrapados, sin salidas, los dos mueren, a Molina lo matan, y a Valentín lo torturan. Los dos buscan la libertad, física y espiritual.
“Valentin:-puede ser un vicio escaparse así de la realidad, es como una droga. Porque escúchame, tu realidad, tu realidad, no es solamente esta celda. Si estás leyendo algo, ya trascendés la celda ¿entendés?”
A lo largo de mi lectura pensé siempre en esto. En que uno trasciende las paredes de su cuarto, en vez de estar en una plaza leyendo, te convertís en un camarógrafo y vivís en la cárcel con un puto y un discutidor. Y ves todo lo que les pasa y te imaginás todo lo que no cuentan y lo que se cuentan también. Que leyendo esta novela me emocioné, escuché a Molina, escuché a Valentín, me sentí decepcionada, lloré, reí, aprendí, y reescribí esta historia.
